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    junio 06, 2012   18:51

    Te pienso, te pienso mucho y te siento en la distancia. Al estar en la realidad todo es percibido como un sueño, uno de esos que tantas veces tuve en estos dos meses. Recuerdo cuando la Rocox me llamó a contarme de tu tumor, un miedo enorme y cruel se apoderó de mí ¿Llegó la hora? pensé y esa noche lloré y lloré como tal vez nunca había llorado en toda mi vida, al pensar que podría perderte. Para serte sincera yo aun no entiendo muy bien la situación, no entiendo bien qué pasó, no entiendo el comportamiento de tu enfermedad ni de cómo una cosa llevó a la otra y desencadenó en tu coma. Sólo sé que en estos momentos estoy extrañándote un montón y que superar tu ausencia probablemente será el reto más grande de mi vida.

    Tal vez te lo dije alguna vez, tal vez no te lo dije tantas veces como debí o debía serlo, pero fuiste el primer hombre en mi vida y hasta el momento el único realmente importante; ahora en mi adultez, he podido descubrir cuán importante fuiste para mí y todo el efecto que tú, tu vida y tu ejemplo han tenido sobre mí. Ahora sé de dónde proviene esa ingenuidad mía que me hace ser la persona más apelotardada del mundo, de dónde proviene mi gran pasión y amor desbordado por el estudio y mi curiosidad fastidiosa para el mundo. Seguiré siendo una persona honesta y justa como tú lo fuiste y para honrar mi vida con la tuya seré una trabajadora incansable y procuraré hacer lo que me gusta y ser feliz en aquello a lo que me dedique en la vida como lo hiciste tú durante tantos años, no ha habido nadie más feliz en el mundo que tú ejerciendo la profesión que escogiste para tu vida. Te dedicaré cada uno de los logros que consiga de ahora en adelante, sé que estarías orgulloso como lo estuviste desde siempre con las cosas logradas y los pequeños peldaños escalados, haré todo lo posible para que mis hijos, si los tengo, sepan quién fuiste tú en mi vida y cuánto significaste en ella y todo lo que uno puede lograr haciendo lo que ama y haciéndolo bien, me duele pensar que no estarás en mi grado como magíster, pero te agradezco infinito que hayas partido asegurándote de que mis necesidades (esas necesidades) ya no fueran más un problema en mi vida. Seguirás siendo el ejemplo de rectitud, honestidad, justicia y generosidad porque creo que nadie igual a ti en esos aspectos.

    Es un vacío enorme el que se siente, yo pienso que me iré acostumbrando con el pasar del tiempo pero el vacío jamás será llenado, eras tan omnipresente, ocupabas cualquier espacio con tu presencia y todos tenían que ver contigo, siempre derrochando actitud y tan lleno de vitalidad como el riohachero que nunca dejaste de ser. Tengo en mis recuerdos el sonido de tus carcajadas sonoras, tu voz grave y tus apuntes y frases que te hicieron tan famoso y que hasta dieron para que alguna vez te escribiera un post, siempre estabas haciendo chistes o burlándote de algo o alguien. Viviste para servir, para la medicina, para hacer favores a los demás y ayudar a quienes lo necesitaran, fuiste tan generoso y desprendido, tan ingenuo y vanidoso que eso te llevó a no salir nunca de Pitalito, donde fuiste un hombre reconocido al que todos le servían y hacían la venia.

    Tuviste la vida que quisiste, una familia que siempre esperabas con ansias en las vacaciones y a la que a tu manera le expresabas tu afectuosidad y amorosidad diciéndoles cuánto te importaban y querías, tuviste un trabajo que te dio muchas satisfacciones aunque hubiesen habido injusticias, eso a ti no te importó, viviste para la medicina y a eso te dedicaste el resto de la vida, ese oficio te dio el reconocimiento que siempre quisiste, los lujos que deseaste y al final de tu vida, una vida llena de comodidades y placeres. Nunca fuiste un hombre ambicioso o lleno de “grandes” sueños, quisiste cosas pequeñas y las tuviste todas, tuviste una buena vida abuelo y además nos diste una buena vida a todos, fuiste feliz, no tengo duda de ello. Fuiste el hombre más fuerte que haya conocido, lograste sobrellevar con dignidad tu enfermedad hasta el final cuando ya no hubo nada qué hacer, decidiste quedarte callado porque tu vanidad no te permitía aceptar que habías envejecido y mucho menos someterte a un tratamiento que haría de ti una persona que nunca habías sido: una persona enferma, débil, dependiente. Tomaste una decisión, decidiste irte rápido y con dignidad, nosotros debemos aprender a resignarnos y a respetar que esa fue la decisión que tomaste aunque sea muy dolorosa. Incluso, en tu última semana, decidiste desafiar a los médicos y no morir cuando ellos dijeron sino cuando tú así lo decidiste, y aun en coma y en una cama de hospital, seguías viéndote muy bien, un poco bajo de peso, pero bien, te diste el lujo de ser el hombre recio e inquebrantable hasta el final…y así te fuiste.

    Lloré muchas veces a tu lado mientras te cogía tus manos que se habían hinchado por los líquidos, me gustaba estar ahí contigo y acompañarte, verte, consentirte, acariciarte y hablarte, me gustaba pensar que en tu conciencia inconciente me oías y sentías, muchas veces deseé arruncharme a tu lado como lo hacíamos cuando íbamos de vacaciones a Pitalo, no pude hacerlo, pero me quedé con tu olor, te olí hasta el cansancio la noche en que de ti me despedí, probablemente porque el hombre que quiero sea la compañía de mi vida, debe parecerse a ti. (Hablar de ti en pasado es doloroso y me ha costado acostumbrarme a ello)

    Parafrasearé a Rocox Klani y diré que no será fácil llevar tu ausencia, pero tu vida será mi ejemplo. Agradezco infinitamente a la vida haber nacido como tu nieta y haber crecido como tu hija, no creo que existan seres más afortunados que nosotras en el universo por haber corrido con la suerte tan loca de haberte tenido en nuestras vidas, todo lo que yo soy ahora en gran parte te lo debo a ti, mi vida sería otra muy diferente y tal vez menos afortunada si tú y mi abuela hubiesen decidido no haberme acogido en su hogar.

    Las despedidas no se me dan muy bien, mis apegos son muy fuertes y trabajar en eso me cuesta; despedirme de ti para siempre es duro, pero sé que debo dejarte ir, creo que estoy preparada. Honraré mi vida con la tuya, serás mi ejemplo siempre y estarás presente el resto de mi vida, hasta que, en algún momento, tú y yo volvamos a reunirnos en algún lugar maravilloso, desde nos estás acompañando y cuidando y donde nos estás esperando. Hasta entonces abuelo, te querré siempre.

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    septiembre 30, 2010   13:47

    Hace 6 meses puse el video de Bajo el ala del grupo El Sueste. Nube es también una canción suya del mismo trabajo discográfico Porroneo, en este video cantado por Andrés Correo y en una versión rockera...sin embargo, el mensaje es el mismo "se murió el amor, se murió mi vida"



    Porque el talento colombiano musical es más que Juanes y Shakira, pero sobre todo mucho mejor que ellos. Porque se puede hacer buena música colombiana, con ritmos colombianos sin profanar los ritmos caribeños a los que tan de moda e irrespetuosamente pusieron grupos como Systema Solar y/o Bomba Stéreo (por nombrar algunos)

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    julio 28, 2010   11:18

    Es tan maravilloso ver cómo se es ignorada. El quid del asunto es que creo que la importancia frente a ese suceso va desapareciendo, solo la aviva la molestia de no saber las cosas a tiempo y como son de su propia boca. Entre más me dedico a mis cosas y a mi vida, más alejada estoy de él. Triste pero cierto, así es la vida, así somos los seres humanos.

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    julio 21, 2010   18:15

    He vuelto a tener deseos, tengo deseos de destapar una caja de vino y bebérmela sola o en compañía, de estar a oscuras en mi habitación y contemplar la ciudad en su enormidad cuando la mayoría duerme, de acompañarme de esa música que mueve la fibra. Quiero salir a caminar de nuevo y los deseos de retomar la fogotografía, la lectura y la escritura vuelven. Quiero más al TV, me fastidia un poco más internet. El deseo de volver a ver la gente volvió, quiero reír, llorar, oír al otro, buscar los amigos perdidos, hacer nuevos. Esta noche quiero salir y conquistar la ciudad, conquistarme a mí misma.

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    julio 12, 2010   19:20

    Bueno, llegó lo que siempre había temido y pues ya lo dice el gran Jéctor Lavoe "todo tiene su final", aún nosotros aunque nos creamos inmortales. Pues bien, la historia con el Hígado terminó y a partir de ahora empiezo a construir una historia yo sola, a desbaratar los planes de dos y a planear de un nuevo un futuro de uno solo, supongo yo que así es la vida. Solo quisiera una cosa, que la Pequeña Duquesa estuviera aquí conmigo siendo felizmente infeliz conmigo y Fito, que es mi compañero siempre, no importa cuántas veces lo deje y vuelva a él. No me invita a beber, me invita a llorar y a entregar mi tristeza y dolor al universo, me envuelve en una montaña rusa de felicidad y tristeza, me recuerda lo complicadas que pueden ser las relaciones, lo complicada que puedo ser yo, la mierda que somos, la mierda que hay, pero tanto él como yo siempre tenemos fe y que en algún lado siempre habrá una salida, una bella salida.

    Por ahora, me cortaré las venas un ratico con la canción más bellamente dolorosa, lo que uno siempre siente en una situación así, lo que uno siempre quiere decir, porque no importa la época o cuántos años se tengan, decirle adiós a un amor nunca será fácil.

    "Algo se detuvo en punto muerto y fue tan grande ese silencio, fue tan grande el desamor"
    "Yo te quise yo te amaba, no sé bien lo que pasó"
    "No es cuestión de edad o de suerte, de esto se trata el amor"
    "Sabe amargo el licor de las cosas queridas, se acabó lo mejor, ¿quién nos quita esta herida?"
    "Tú me pierdes a mí, yo te doy por perdida"
    "Es la hora de la despedida"


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    mayo 16, 2010   08:10

    Cosas que quedaron a medio concluir, sentimientos que no se terminaron de expresasr, charlas que quedaron empezadas. He crecido pensando en que no quiero morir y volver a recoger mis pasos como Coralina en "La Momposina" por eso mi constante obsesión con hablarlo todo y dejarlo todo claro para que no queden "karmas" en esta vida al partir a la otra y, sin embargo, en estos momentos estoy aprendiendo que también, a lo mejor, hay cosas que valen la pena dejarlas así, tal cual porque posiblemente ese sea su final, un final en punta o porque a lo mejor se resuelvan más tarde. Siento que el final es inconcluso, pero final después de todo, o al menos quiero creer que es un final...

    ...y sin embargo...sin embargo sabía que no debía ir, pero fuí y sucedió lo que temía: la esperanza, esa cosa que puede ser maravillosa pero terrible a la vez y en este momento vuela sobre mi cabeza, haciendo círculos completos para enloquecerme entre lo terrible y lo maravilloso, porque la esperanza es lo que uno quiere que sea: "quiere que vuelva, eso significó la despedida ayer" o "fue el adiós definitivo" Sea lo que sea, la esperanza es algo que definitivamente estoy dispuesta a eliminar de mis sentimientos porque al final de las cansadas es solo una lenta agonía.

    Elaborar el duelo, dejarlo ir, seguir con nuestras vidas, entregarme a mis pasiones para estar bien en corto tiempo, encontrar motivos para dejar de amar, seguir creyendo en el amor porque eso hace parte de mi filosofía de vida, y esperar volver a amar de nuevo pero esa vez, sin tantas equivocaciones.

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    mayo 09, 2010   18:22

    Twitter se cierra (mi cuenta personal, claro), es un hecho. Justo el día que este mes finaliza, mi paso por twitter finalizará. Me da pesar, lo juro; porque a diferencia de la mayoría de la gente, abrí mi cuenta en twitter al principio por curiosidad y luego me gustó, porque era como mi blog pero chiquito. Era como mi memoria virtual, mi cerebro virtual lleno de frases y pensamientos; la pared en blanco que se convirtió en desahogadero y mi graffitero personal. Sin embargo, la cosa tomó otro rumbo, uno vertiginoso, me dejé llevar por eso, no supe manejarlo y bueno, hubo consecuencias, algunas desastrosas otras no tanto. Conocí a gente bonita otra no tanto y como en botica: de todito.

    Pero yo soy una persona de antaño que quiere y disfruta su soledad y la usa para reencontrarse consigo misma y buscar en los abismos de su alma y luego ir a buscar el contacto humano y rodearse de seres humanos de carne y hueso en la vida de verdá para compartir pasiones y sentimientos de verdá. Esa hipercomunicación me molesta, me aturde y bueno, conclusión: mi neurosis no da pa'tanto y pues primero está mi salud emocional que la cortesía y así se están sucediendo las cosas.

    ¿Por qué no lo cierro ya, de una vez, así indoloro? La primera razón es porque estoy esperando a ver si puedo ganarme boleticas para el concierto de Chick Corea que es el 25 de este mes porque no tengo dinero para comprar siquiera la más barata. La segunda es porque bueno, tengo una relación sentimental con mi twitter, he escrito muchas cosas muy personales ahí y eso hace parte de mi vida, así que quiero que la cosa sea paulatina. He dejado de escribir y también he dejado de leer y he sentido el cambio.

    A propósito de todo esto, me encontré con este artículo en El Malpensante y creo que describe muy bien algo de mis opiniones sobre las redes sociales y las nuevas formas de concebir el mundo y relacionarse con él.

    Todo esto viene a que, no pudiendo plasmar mis pensamientos repentinos en twitter, pues posiblemente el blog recobre la vida y la actividad de tiempos atrás, donde ponía todo lo que se me cruzaba por la cabeza, y me gusta, me entusiasma la idea de volver a escribir (si me pagaran por esto). Creo que de alguna manera es mejor así, sé que a este salón de baile viene muy poca gente, así que me leen muy pocas personas y pues no tengo qué preocuparme de lo que dirán o pensarán (como si pasa en twitter porque es info al instante y retroalimentación casi que en tiempo real) y tampoco enterarme de lo que no quiero o no me interesa, acá no tengo que dar follow o unfollow y así me evito eso que llaman "ser descortés". Acá este espacio es mío y solo yo lo poseo, y tengo mayor libertad de aceptar o deshechar comentarios y opiniones, sin embargo, quien pase es bienvenido, si ud ha pasado, entonces lo sabe.

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    abril 11, 2010   21:35

    Escribo este post con rabia, con dolor. Lo escribo entre otras cosas, porque no tengo más donde desahogarme, porque retener las palabras y las lágrimas se me están convirtiendo en un terrible cáncer y simplemente no aguanto más. Porque me aburrí de llorar bajito todas las noches, porque fingir que estoy bien cuando siento que el mundo se me desploma es de lo peor...y porque nunca jamás esperé volver a sentirme como me siento ahora. ¿Cómo se deja de querer, cuando se ha querido tanto? ¿Cuándo no se ha hecho un cierre debido y oportuno?

    Descubrí esta semana que soy un olmo que se cree peral...craso error!! Simplemente soy un olmo que no da nada. Tengo una rabia absurda, una rabia pasada, una rabia que no dependió de mí y ahora pregunto ¿por qué carajos?

    Anoche él me dijo que uno no tenía por qué repetir la historia de su familia; eso lo sé. Yo pensé que no era así porque fue una meta y un propósito que hice en mi vida hace 3 años, no repetir ni la historia familiar ni mis propios errores. Sin embargo, siempre hay cosas por ahí que uno no controla, porque luego de 27 años, uno es tan uno que simplemente es, sin pensar en cómo se debe ser.

    Tengo una meta: ser mejor persona cada día y ser feliz...serme fiel a mí misma. También dentro de mi lema "no repetir la misma historia" me dije a mí misma como un 11avo mandamiento: no elegirás a un hombre como tu padre o tu abuelo o como los esposos de tus tías; elegirás a un hombre que sepa conectarse contigo, que sea amable, cariñoso, sensible, que esté pendiente de ti, que te ame, te lo haga saber y que sobretodo te respete como eres y no te obligue a ser una con él y otra sin él. Ese ha sido casi un mantra repetido desde hace más de 3 años, tal vez no haya un hombre con todas esas características juntas, pero sí que cumpla la mayoría; de lo contrario sé que no querré involucrarme con alguien, no en un plano serio porque no me interesa y no quiero desviar mis energías en algo que realmente no deseo.

    Sin embargo, me equivoqué en mi petición...o mejor olvidé una cosa que mi tía me dijo hace muuucho tiempo: "si quieres al mejor hombre del mundo, deberás ser la mejor mujer del mundo". Obvio, el mejor hombre del mundo también querrá a su lado un buena compañera y no rehabilitar gamín (o gamina en este caso) Y yo pedí un buen hombre y me llegó, la pregunta es ¿soy yo una buena mujer? o mejor aún ¿soy yo la mujer adecuada para ese buen hombre?

    Mi amiga Marce diría que sí, anoche me lo dijo mientras me leía mis cuitas y mi teclado se empañaba de lágrimas (que entre otras debió quedar lleno de mocos, lágrimas y saliva): "eres una mujer bonita, buena e inteligente" además me dijo: "eres mi ejemplo a seguir" (y pues ahí sí está perdida la pobre porque le está apostando al caballo equivocado). Sí, en el fondo yo sé que sí soy una buena mujer, tal vez no la mejor, tal vez no un dechado de virtudes pero sí buena, de eso se encargaron mis abuelos, a quienes en toda mi vida les he oído solo una grosería, dicha 2 veces.

    Pero me equivoqué...me creí peral, me pidieron peras y no supe qué hacer. Sabía lo que tenía qué hacer pero no supe cómo hacerlo y si no sabes eso, estás perdido, porque ese es el camino, lo que debes recorrer. Me pidieron compartir y la verdad es que yo no sé qué es eso. Yo sé que soy egoísta, claro, eso es muy obvio, pero nunca pensé que mi nivel de egoísmo afectara tanto mi vida personal. Pero qué se le puede pedir a una niñita que creció con muchísimas comodidades (lo bueno de vivir en un pueblo) siendo hija única y nieta única hasta los 8 años, a la que nunca se le negó nada, la que tuvo siempre todo lo que quiso, la que declamaba poesía, estaba en la coral, participaba en las obras de teatro, era la presidenta del gobierno estudiantil, miembro del grupo de danzas, de porras, de las bastoneras, la que leía en las misas, hacía las ofrendas, las reflexiones en los evangelios y...me faltó ser reina pero eso fue porque no quise. Yo era la niña 10. La que no necesitaba estudiar para los exámenes porque muchas veces fue exonerada de ellos, el ejemplo para los padres de mis compañeras. Yo era yo y nadie más...éramos el mundo y yo...y un resto de gentecita más (el problema de vivir en un pueblo).

    Yo crecí sola, resolviendo mis intríngulis sola. Nunca busqué consejo ni apoyo de nadie, por el contrario los daba. Me resolvía mis interrogantes sola y me daba duro contra el mundo sola, no porque me creyera muy fuerte o invencible sino porque así me tocó. Total, que aprendí a no quejarme mucho, a no hablar mucho de mis problemas o dificultades, a no pedir consejo y a salir avanti siempre sola. Y así me quedé. Qué error!!!

    Si pedía una pareja, se suponía que era para eso, para vivir en pareja, pero a mí se me olvidó eso, se me olvidó la otra parte de la ecuación. Pedí y me llegó casi tal cual lo quería, pero no me di cuenta si de verdad lo merecía y no supe retenerlo. El me pedía compartir y yo no supe. No hablo de compartir los gastos, o la cama o la comida...NO. Se trataba de compartir los sueños, las ilusiones los anhelos, los miedos, las frustraciones, los proyectos, los gustos, las diferencias y yo simplemente no supe porque no sé cómo funciona eso así, y comprendí entonces, que hasta ese momento no había tenido una relación de pareja verdadera (ni siquiera en la flia) porque también descubrí que a mí no me enseñaron 1) a cultivar las relaciones y 2) a entregar y dar de mí. De ahí que sea tan ingrata y la ingratitud es una actitud que se paga caro con el tiempo en el muy, muy, muy largo plazo. Eso de estar pendiente del otro, de qué quiere y qué necesita es duro, duro si uno no sabe hacerlo...y a mí me ha costado caro.

    Y bueno, la otra característica de mi ser que me hace tan irresistible es que soy terriblemente terca y demasiado "yo me mando", y así suene a canción de baratillo "y soy rebelde" muuuy rebelde y debo reconocer que eso me ha traído algunos líos. Total, soy una completa bomba molotov, que doquiera que vaya causa estragos. He hecho daño a otros, que he querido y quiero mucho y obvio, me he hecho daño a mí misma.

    Marce me dijo anoche algo muy bello y que me hizo recordar lo que es verdaderamente importante en la vida y la verdadera esencia de mi ser: yo te entiendo, no sólo porque soy igual a ti, sino porque soy tu amiga y no te pido nada a cambio. Y es cierto, ella no me pide nada a cambio como tampoco se lo pido yo...tal vez, ese haya sido el éxito de esta relación después de casi 10 años aún a pesar de las enormes diferencias que van más allá del color de la piel. Mientras escribo este post, oí una canción que dice: "uno da de lo que recibe" y la verdad es que yo de Marce he recibido mucho más de lo que alguien puede llegar a desear, ella es casi como una bendición y ella lo sabe, tal vez por eso yo también le he dado de lo que recibido, y a pesar de que sé que hay cosas de ambas que no nos gusta, igual nos queremos porque no pedimos nada a cambio y el cariño y la amistad están por encima de eso...pero claro, eso es algo que hemos aprendido durante 10 años de relación.

    Es muy posible que si uno da de lo que recibe, explique por qué he dado tan poco desde que estoy en Bogotá, porque la gente acá en realidad, da muy poco de sí, y yo no tengo ningún incentivo en dar más allá de lo que he recibido o he visto que se recibe; total que es un círculo vicioso que va alimentándose día tras día y creciendo, supongo que esa será la lógica colectiva.

    El reto ahora es aprender a compartir, dar y recibir, sobre todo dar con y a aquellos que me dan y han dado tanto. Él lo dijo anoche: eres privilegiada, ella me dijo anoche, estás viva. Tendré que aprovechas entonces vida privilegiada para ver cómo puedo empezar a dar peras...¿sugerencias?

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    febrero 28, 2010   15:33

    Siempre tengo cosas en qué pensar, siempre tengo cosas en la cabeza y casi siempre estoy diciendo: estoy debo escribirlo en el blog...vale la pena. Pues bien, este será un post largo porque no voy a hablar de una sola cosa, sino de muchas que están ahí, atoradas necesitando salir o que quiero decir hace mucho y no he podido. Si alguien recuerda, yo escribí hace casi ya dos años, meses después de haber llegado a Bogotá esto sobre lo que para mí significaba mi blog y que por tal razón estoy segura que el blog será algo que nunca va a cerrar, al menos no se cerrará en un largo tiempo.

    Lo que viene a continuación es una mezcla de cosas, respecto de muchas situaciones que han acontecido en mi vida en los últimos meses y que han llegado a un punto de quiebre...en el que se decide seguir por la misma senda, o tomar un camino distinto. Como mi blog es mi diván, divagaré entonces aquí sobre ciertas cuestiones que rondan mi cabecita loca y dispersa.

    I

    Es difícil para mí hablar de esto, porque está relacionado con mi vida sentimental. Si ud me conoce, bien sabe entonces lo mucho que quiero al Hígado y lo muy enamorada que estoy, así que también sabe que la finalización en este momento de nuestra relación es muy dura para mí (y si lo conoce a él sabrá que para él también lo es). No voy a entrar en detalles, sólo diré que la relación ha tenido unos vaivenes que han opacado lo que tenía de bella, hermosa o excitante, han desaparecido las ilusiones para convertirse en desilusiones y lo más duro, es que debo reconocer que hay una gran parte de culpa que es mía...y me temo que el reconocimiento vino un poco tarde, que el amor a veces no es una fuerza suficiente si no lo sienten ambos o si no va en el mismo sentido (así vaya en sendas distintas). El hecho es que estoy enfretándome a una de las pérdidas más duras de mi vida, podrá sonar patético, estúpido y baboso, pero si ud nos conoce a los dos, y nos quiere, sabe por qué lo digo. Germán podrá no ser el hombre perfecto, tampoco voy a decir que se le acerca ni mucho menos, pero sí es un tipazo y al menos, en lo que a mí respecta pues es el hombre que yo quiero (y hay muchas que dicen que él también me quiere, y lo sé) ...y lo dejé ir...soy UNA HÜEVA!! Qué mujer más bestia. Y asumir ese tipo de errores es muy duro en la vida, o por lo menos a mí me cuesta.

    II

    Hace 15 días, tuve un raye tenaz con mi mamá, el asunto empezó por una bobada, que trae tras de sí, una incomensurable lista de "pendientes" que con el tiempo o se van volviendo más pesados o van cobrando "su factura" con intereses. El hecho es que fue un punto de quiebre, peleé horrible con ella, nos dijimos cosas tremendas, dolorosas, salí y me fui y en la locura pues el Hígado también llevó del bulto, qué injusticia. Fue un momento tan duro después de todo que yo estaba muy desequilibrada y me sentía mal; sin embargo, apareció el Diplococo, mi consiglieri, diciendo las cosas sensatas que siempre sabe decir, calmando mis nervios y llevándome de nuevo por el buen camino, por el de la cordura (porque yo estoy muy chiflada). La cosa había sido tan tenaz, que lo que Daniel dijo llegó como el Espíritu Santo sobre las cabezas de los apóstoles, pensé tantas cosas que son ciertas en las que yo no había reparado y logré sentirme peor, pero sirvió, sirvió para salir y reconstruir.

    III

    Yo he tenido relación permanente con Bogotá desde que era muy pequeña. Viví acá siendo muy niña (tengo pocos recuerdos) y luego venía durante las vacaciones del colegio. Pero en ninguno de los casos anteriores había comprendido la verdadera dimensión de su ser. Solo hasta ahora vengo comprender el gran monstruo que es esta ciudad. No quiero que se equivoquen, no es una crítica a la ciudad ni mucho menos, el odio o el amor hacia un sitio no puede ocultar las virtudes o defectos que él entraña.

    Y si ud querido lector, es bogotano de pura cepa y además de eso no ha salido a ninguna otra parte más que a Melgar o no ha vivido en otro lugar, no entenderá a qué es lo que yo me refiero, pero en general, todos los provincianos tenemos una idea más o menos parecida y generalizada de lo que es Bogotá.

    Nadie me puede negar que es una ciudad neurótica, hay neurosis donde quiera que vayas; es una ciudad competitiva, de avanzada, agresiva, con grandes desigualdades y donde las personas como personas valen más bien poco por lo que se respeta muy poco a la gente y con mucha dificultad se logran crear relaciones interpersonales (cuando las hay verdaderas) porque esa parte del cerebro se no se desarrolló dentro de las múltiples habilidades y se atrofió durante el crecimiento. Claro que también tiene muchas cosas buenas, es el centro...aquí está todo.

    Sin embargo, solo hasta ahora vengo a darme cuenta de que me dejé envolver muy fácilmente por la neurosis colectiva, que lo que yo era se perdió en ese marasmo desquiciado de consumo, competencia, arribismo, resentimiento, egoísmo y sobre todo soledad. Yo siempre había elegido a la soledad, era una opción, nunca había sentido la soledad como determinación y lo único que descubro cuando hablo de eso es que "aquí las cosas son así". No tengo muchos amigos (por aquello que las relaciones sociales no están dentro de las habilidades desarrolladas), conectarse con la gente no es fácil y en general estoy a niveles diferentes del común. Yo voy poco con el consumismo y el glamour y más bien soy de las cosas sencillas, así que tengo un círculo social demasiado reducido, con el que no he establecido relaciones muy profundas y que entre otras, anda demasiado ocupado, así que contar con él es difícil y a veces cuando se logra, pues como que logra los objetivos deseados.

    Y sin más ni más, perdí mi brillo, mi vitalidad, mi luminosidad y me volví una luz más, gris y opaca de esta ciudad de bellos grises y opacidades. A Bogotá se le ve bien vestirse de gris...a mí no, porque yo soy un animal de clima caliente, total, que perdí el rumbo, me marchité y me volví fría, amargada y aburrida.

    IV

    No voy a culpar al medio, claro que no, el medio no tiene la culpa, la culpa ha sido mía, pero en todo esto de la pérdida de mi yo tropical, tiene mucho que ver Twitter. Y, curiosamente de eso me di cuenta el día de hoy. Después de hacer una "limpia" exhaustiva en mis updates, me di cuenta que hubo mucho de mi tiempo perdido ahí. Leyendo las fruslerías escritas por otros y en ese sentido, escribiendo igualmente fruslerías que de no haber sido escritas, no hubiera cambiado para nada mi vida. Me metí en el rol "tuitero", quise participar de la comunidad y hacer amigos (cuando no soy así), participar de la farándula y tener reconocimiento hasta que pasé al otro extremo en el que me harté, y empecé a desesperarme de las ridiculeces que escribían, de ver el patetismo humano tan palpable en el que todos piden a gritos que los oigan, que los reconozcan, que les caigan, que se sientan atraídos por ellos, en pocas palabras, en tener las relaciones a través de twitter, que no son capaces de tener en la vida real. Y esa neurosis colectiva también empecé a asumirla, a criticar a los patéticos, a ponerme mal cuando en general todos estaban mal y a sufrir de euforia cuando todo parecía mejor para todos en twitter. Y me di cuenta, que el twitter también se había convertido para mí en el medio de hacer relaciones que no tengo en la vida real, porque simplemente acá eso es muy difícil. He escrito tantas bobadas, he sufrido de tanta diarrea verbal que me avergüenzo de mí misma y me sonrojo por mi patetismo...no soy una adolescente. Yo solo estaba expresando mi necesidad y mi soledad a través del medio...y de nuevo caí en cuenta de nuevo, que las personas en esta ciudad sufrimos mucho de soledad, pero tampoco hacemos mucho para cambiar esa situación.

    El medio es bueno, he conocido gente bonita e interesante a través de él, es genial salirse de la burbuja de la farándula bogotana para ver más allá y tener otros objetivos, no buscar llamar sacar el alter ego para ser exitoso. El twitter fue el medio de contacto con Germán, conocí a Yassef, Adriana, David y Andrés, me entero de cosas interesantes porque es un medio de comunicación interesante y con mayor rapidez que los tradicionales. Por eso, ya se hicieron modificaciones al respecto.

    V

    Pero como dicen que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, pues, ni yo ni los otros lo resistieron así que no quedó otra que cambiar. Los consejos de Daniel sirvieron y la ruptura con Germán también, los updates del twitter que mi hicieron reconstruir la historia y hasta los fwd que recibo a diaro en el e-mail me abrieron los ojos.

    Ahora hay un sólo propósito: cambiar. Cambiar por mí, porque mi vida sea más alegre, más bonita, más llevadera. Cambiar, o mejor volver a ser la que era para no volver a perderme sino para dar mi vitalidad y energía a otros (que es justo lo que al Hígado le gusta), cambiar, porque este viaje es solo uno y demasiado corto, cambiar, porque estoy demasiado bendecida para estresarme.

    Tengo una meta con mi mamá, otra con el Hígado y otra conmigo misma. Daniel siempre me ha hablado de humildad, de reconocer mis errores, de ser yo quien cede, de que la solución está en mí. Alguna vez me dijo algo que me dejó desconcertada, porque descubrí en ese entonces que había perdido mi brillo: "no disfrutas estar contigo misma" Y eso no era así mientras vivía en Cali, pero todo cambió desde que llegué a Bogotá...he sido realmente muy tonta

    Pienso en lo que Diana me ha dicho un par de veces y en lo que Germán me ha repetido hasta la saciedad en mil ocasiones (de lo que he sido conciente pero soy bien terca). Sé que tienen razón y creo que es la hora de este cambio. ¿Que qué fue lo que lo generó? La pérdida de mi billetera y con ella mis papeles y algún dinero que necesitaba, claro, no es que eso sea tan importante en mi vida como para cambiar mi vida de un momento a otro, pero fue un hecho insignificante que desencadenó en otros tantos en los que estaba perdiendo a mi mamá como mamá, a Germán y a mí misma...qué triste es tener que tocar fondo para reflexionar porque no hay otra forma de que comprendamos las cosas verdaderamente de otra forma (o al menos no es común).

    No quiero perder a ninguno de los 3 y sé que tengo un largo camino por seguir, es duro pero yo sé que tengo de dónde sacar la fuerza...mi gen guajiro no pudo quedarse solo en el pelo crespo y la nariz ancha. Pienso en esto y en esto también, pienso de nuevo en lo que soy, en lo que tengo. Vuelvo otra vez hacia atrás a encontrar y reencontrar (me) para tomar lo necesario y volver hacia adelante firme y segura. Hay mucho por lo que vale la pena hacerlo




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    enero 21, 2010   16:39

    Este es el momento de recuperar la conexión con nuestra fuerza intuitiva, con nuestro poder de adaptabilidad, que es la habilidad de liberar el sometimiento, la culpa y las heridas de la dominación.

    El arquetipo de Hipólita nos remite hoy a canalizar el valor, el coraje y la astucia femenina de una manera constructiva y liberadora. Es necesario mira y reconocer nuestro dolor, y desde la “inteligencia del corazón” recupera la dignidad, el fuego interior y la alegría que nos permitan cortar los lazos generacionales del dolor, manipulación y dominio.

    Existieron en la antigüedad diosas como Hipólita, que llegaron al extremo de vivir aislada y utilizar a los hombre s únicamente para conservar su especia; su actitud fue la reacción extrema a heridas generacionales, a ofensas y tiranías que las llevaron al aislamiento.

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    enero 03, 2010   07:18

    Hay un punto en la vida de cada ser humano donde hay un quiebre, donde sucede algo que hace que él abra los ojos y vea más allá de lo evidente, que su perspectiva esté más clara y nítida que nunca y todas sus dudas empiecen a disiparse como por arte de magia. Como es lógido suponer, este quiebre no es ni fácil, ni indoloro ni rápido, o tal vez sí, el momento del quiebre como tal sí porque es solo un instante, pero lo que hay antes y después del él no. Pues bien, yo estoy exactamente así, justo a un segundo del quiebre del que todo cambiará.

    No voy a decir que este año fue mejor o peor entre otras cosas porque decir eso me parece una bobada, entre otras cosas, porque yo soy una convencida de que uno tiene que vivir lo que tiene que vivir para aprender a vivir mejor, no con los demás, sino con uno mismo, así que si toca comer mierda pues se come mierda porque no hay de otra y si por esa razón usted dice que fue un año espantoso, piénselo un poco mejor, seguro que entre la mierda usted aprendió lecciones maravillosas de vida.

    Ahora, no estoy diciendo que es que se deba vivir siempre miserablemente y agradecer por ello; una cosa es tener dificultades y otra cosa ser un miserable, hay gente que aparentemente lo tendría todo para ser feliz y, sin embargo, es miserable, no se trata de lo que se tiene sino de cómo se vive. Y aquí entre nos, yo pienso que las dificultades son las que nos mantienen en el piso, las que ayudan a crecer y nos recuerdan qué y quiénes somos, por eso son buenas, por eso existen.

    Este año fue duro emocionalmente hablando. Tuve muchas contradicciones, peleas, disgustos, llantos, desazones, las más duras conmigo misma, había mucho desorden, estuve muy conflictuada (repito, conmigo)había mucho caos. A diferecia del año pasado que fue duro porque me tocó trabajar mucho, pues no hice sino eso: trabajar. Por lo que no tuve tiempo para muchas otras cosas en realidad. Pero este año fue distinto, empezó lleno de conflicto y así siguió. Hubo conflicto con las personas sí, pero es que yo estaba en conflicto conmigo misma. Trataba de pensar en las palabras que Diana me decía acerca de que uno vive las cosas que tiene que vivir y que no se termina hasta que uno no esté preparado y que hay que pedir lo que uno necesita que no es siempre lo que uno quiere. Eso me ayudó en muchas ocasiones a mantenerme en pie y hoy estoy firmemente convencida de ello.

    Tuve un trabajo que no me gustaba en nada y que nada tenía que ver con lo mío, además del enorme esfuerzo físico que me dejó 5 kilos más liviana, la convivencia entre mi mamá y yo empezó a hacerse insoportable a ritmos crecientes hasta que hubo un fuerte estallido el 24 de diciembre, acomodarme a la ciudad aún no ha sido fácil porque su dinámica y la mía son contrarias pero tendré que hallar el modo y finalmente hacer de mi relación con Germán algo armonioso ha costado esfuerzos ingentes porque somos tan distintos que rara vez tiramos para el mismo lado, y del esfuerzo empiezan a asomarse pequeños frutos.

    Y como lo cuenta el dicho "para purificar el oro, hay que pasarlo por fuego" pues luego de todo esto caos interior, mi oro ya va purificando y atrás todo lo que no lo dejaba ser. La principal pureza que asoma es mi real y genuina adultez, es la primera vez desde los 18 que me siento auténticamente adulta porque solo hasta ahora me vine a dar cuenta que no lo era. El haber sido una hija única malcriada y consentida no me permitió crecer como debía y el rezago de la niña a la que todo se le da gusto, a la que todo se le hace y por la que todos corren siguió latente hasta ahora (mal, hermano mal) y el hecho de asumir mi adultez genera otra serie de cambios en mí maravillosos.

    Por primera vez, soy capaz de tomar decisiones importantes de mi vida de manera seria, sensata y autónoma. No tengo que consultar a alguien ni contar con su aprobación (o terminar haciendo lo que otros sugieren) y eso, ha sido gracias a la soledad de la que siempre hablo (y que todos odian y que me critican y que ha sido dura a veces) porque el estar sola en las cosas importantes de mi vida, me ha obligado a encargarme de mí misma y a tomar las riendas de mi propio destino...y me he dado cuenta que no es tan difícil como pensaba y se siente rico. El tomar esas decisiones también ha implicado tomar riesgos que antes no era capaz de tomar, ha hecho que me lance en pos de cosas que quiero que no están 100% seguras...empiezo a pensar como una adulta y tal vez, eso ayude a mejorar mi relación con la ciudad.

    Decidí ir tras la maestría, aunque aún no sé muy bien de dónde saldrá el dinero para ello. Creo que ya estoy lista para irme de la casa y tomar mi propio y verdadero rumbo. Estoy planeando
    a corto y mediano plazo con el Hígado sin saber muy bien cómo o de dónde. Empiezo a preocuparme menos por el dinero (no porque sea tacaña sino porque no tengo mucho) que es escaso porque tengo fé de que saldrá de algún lado. He dejado de vivir de añoranzas y botado cuanta cosa tengo guardada por "bonita" que hace estorbo y guarda polvo.

    Espero que este año empiecen a consolidarse cosas, no que se me den, pero sí al menos que me indiquen que voy por un camino y que algún día se cristalizarán.

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    diciembre 25, 2009   21:22

    Las comparaciones son odiosas, odiosísimas cualquiera que éstas sean, al igual que las listas, uno siempre termina dejando algo o alguien por fuera y metiendo a unos que nada que ver.

    Hay un tema que particularmente me tiene molesta porque se le ha dado tanto palo y tiene que ver conmigo directamente que ya me llené de hastío, además del hecho de que algunos me han dado mucha cantaleta al respecto. Se trata del tema Bogotá-Cali.

    Nací y viví 12 años de mi vida en un pueblo; una vida sencilla lejos de cualquier pretensión, lujo o afán consumista. Crecí oyendo la música que se oía en mi casa porque además de las noticias, nada más se oía en la radio (por eso yo no escucho emisora). Mis diversiones, ir a tertuliar a la casa de mis amigas, ir al río, echar dedo hasta San Agustín o hacer lunadas o pijamadas en la casa o finca de mis amigas. Mis diversiones en solitario: leer, ver tv y oír música...pero sobretodo leer..ah y hacer el crucigrama del domingo con mi abuela. Que si tuve contacto humano...si, mucho y no hacía falta un motivo, la sola idea de querer vernos para "parchar" estaba bien. Hablábamos mucho por teléfono y cuadrábamos en cualquier parte, porque en Pitalito no habían (hay) cines, centro comerciales, parques, cafés y esas cosas que hay en las grandes ciudades. La vida sencilla, donde uno conoce al vecino y lo llama por "vecino", donde jamás tomé el bus y a la gente aún la tratan con respeto.

    Llegué a Cali, la llamada sucursal del cielo. No voy a decir que Cali es la panacea porque no lo es, pero tiene mucho de bueno, al menos para mí y por la vida que he tenido. Cali simplemente es un Pitalito grande (claro, con todo lo que implica que sea más grande). Yo no sé qué hubiera pasado si en lugar de haber estudiado la universidad en Cali hubiera sido en Bogotá como siempre lo pensé, la historia sería otra claro y a lo mejor mi carácter y forma de ser también, vaya uno a saber; lo que sí sé es que la vida lo pone a uno donde tiene que estar y aunque nunca imaginé que viviría en Cali y a pesar que la adaptación fue difícil, creo que la vida no pudo haber hecho mejor elección.

    Cali también tiene la vida sencilla; su gente es muy amable, se vive con poco, las distancias son cortas y el clima es una bendición. En Cali tuve la mejor época de mi vida: me enamoré por primera vez, tuve amigos irremplazables, bailé cada fin de semana como si fuera el último de mi vida, comí y bebí hasta el hastío, también me emborraché por primera vez con consecuencias olvidables, tuve aventuras, supe que podía ser feliz conmigo misma y aprendí a vivir con tan poco dinero de una manera casi lujosa. Eso no se olvida y lo llevaré conmigo por el resto de la vida. Gocé la vida con gozo limpio y puro, caminé y caminé buscando y encontrando cosas maravillosas, hice amigos, también enemigos, reí casi hasta desmayarme y fuí feliz. Cali simplemente me dio la oportunidad de ser lo que soy, de rescatar todo aquello que yo era pero que dormitaba a la espera oportuna de salir y decir ¡Aquí estoy! En parte Cali es la artífice de lo que soy y además me encanta. Yo creo en la energía y las ciudades tienen la suya y la de Cali definitivamente lo hace sentir a uno vivo, no importa cómo pero uno siente como si tuviera la vida entera en las manos (o eso es lo que me pasa a mí)

    También tiene sus bemoles, la tasa de homicidios, de inseguridad y violencia familiar es muy alta, la gente aún mantiene el ritmo de un pueblo y eso torpedea todas las actividades y además la hace confianzuda, de 8am a 4pm hace un calor que hace que uno huela mal y hay miles de cosas que uno se pierde porque simplemente en Cali no se tiene acceso a ellas (aunque yo consumí cultura como una loca, porque o era barato, o gratis o me invitaban o...alguna manera me inventaba para ir...y además iba, iba sola, caminaba, encontraba gente, charlaba, flirteaba y era suficiente para mí...no quise más) porque aún es una ciudad muy pequeña y además, el público caleño es una mierda (aunque esto no es exclusivo de Cali, en Bogotá también pasa lo mismo porque me lo pillé) salvo en el Festival de Petronio Álvarez donde la comunidad afrocolombiana no deja de moverse.

    Y sin embargo fui feliz, tengo tantas añoranzas sobretodo de la gente, de esa con la que me veía casi a diario, con la que disfrutaba de una cerveza en cualquier parte (y barata) de las charlas, del humor, del sabor, de las cosas simples...de las mismas que yo había tenido.

    Y viene Bogotá, la que Germán llama ciudad de furia. Pero Bogotá viene por una decisión personal, yo tomé la decisión de partir de Cali en busca de mejores oportunidades (que ahora no estoy muy segura de ese concepto). Cali fue la etapa universitaria, de la cosa relajada y fresca, de la rumba, los amigos, los amores y desamores, la aún laxa vida que un ser humano puede disfrutar. Pero esa etapa ya había pasado y yo tenía que pensar en otra cosa, en mi futuro laboral, personal y Cali no me ofrecía esas oportunidades, al menos no las que yo quería y pues la etapa del romanticismo clásico estaba pasando y yo no podía quedarme en el eterno sueño, tenía que vivir, volver a la realidad y vivirla, fue así como decidí viajar a la capital a por lo que quería.

    Debo decir que ha sido duro, nada de lo que he soñado ha sucedido, mis expectativas laborales, personales y de otra índole no se han cumplido y además me ha cambiado la percepción de algo que yo creía era lo último en guarachas. Y volvemos, Bogotá es Bogotá, es una ciudad cosmopolita que se mueve al ritmo de la modernidad, tiene de todo y para todos los gustos. También es cierto que es la plaza laboralmente hablando más grande y la oportunidad de trabajo es mayor, aunque no hablo de excelentes trabajos, hablo de trabajo y punto. Mientras usted se muere de hambre en su pueblito, muy probablemente en Bogotá encuentre trabajo detrás del mostrador de alguna cosa, eso al menos le da para sobrevivir.

    Sin embargo, ahora que lo medito bien, no sé qué tanto de eso que Bogotá me ofrece a mí me interese del todo. Me ofrece cultura sí, pero lo intenté y sola me da una mamera única salir y como todo, las cosas buenas son muy costosas o para un público selecto. Ofrece comida de gran variedad, pero es costosa y el bolsillo no aguanta. El clima no me gusta pero es manejable. Lo que en realidad no me gusta de Bogotá es su agresividad y la de las personas que aquí viven. Es literalmente una selva de cemento. La gente vive en solitario, casi no se interactúa porque no hay tiempo (y porque tampoco aprendieron, qué tristeza) no hay tiempo para detenerse a pensar en el otro porque cada uno debe resolver sus propias cuitas, la ciudad es muy competitiva, la gente muy falta de solidaridad, es tan tiesa, sin una gota de humor, tan clasista y obtusa y sumidos en su creencia de que todo aquello que no es Bogotá es fo! Pero lo que más me molesta es que hay una alimentación constante y agresiva al consumismo y la gente se desborda en él, aún cuando apenas si gane para lo necesario. La marca, el sitio, el precio determinan mucho y clasifican y la clase media siempre "wanna be" querrá estar del mejor lado, del de arriba.

    En definitivas el ser humano, no es humano, es un autómata en busca de lo políticamente correcto, trabajar, organizarse, comprar una casita (ojalá de la 72 pa'l norte y de la Caracas pa'rriba), casarse y tener bien a su flia, darse un viajecito (Costa Caribe, Centroamérica, E.U o Europa) y eso no tiene ningún sentido, no vale la pena...¿para qué una vida así? Al menos no para mí. Por eso ahora me cuestiono lo que en realidad quiero, lo que es importante para mí (no para la sociedad porque así está establecido) si es cierto que por estar aquí voy a estar mejor que los que no lo están, porque mis valores y los de la ciudad son incongruentes.

    Sin embargo, voy a empezar a estudiar en la U que quiero porque en Cali estaba segura que no quería hacerlo (no sé qué implica eso y cuánto me vaya a costar pero sé que es mucho). Sé que también hay muchas cosas por descubrir que son maravillosas, como por ejemplo personas, las he conocido, también sé que hay lugares y eventos que se salen de todo aquello que yo tanto odio, lo que sucede es que no son muy visibles y yo tampoco es que haya buscado mucho, pero debo hacerlo, estar más abierta y buscar lo que quiero y no dejar que aquello que me molesta me encuentre.

    Como sea, estoy aquí, acostumbrándome aunque aún no muy feliz, pero eso no quiere decir que haya aprendido a vivir aquí, de lo contrario ya me hubiera vuelto una desquiciada completa y por favor NO LE DEN MÁS AL TEMA!!! En serio que el asunto empieza a molestarme y como sigan con ello, yo seré más radical aún hasta que terminemos agotándonos.

    Ninguna de las 3 ciudades dejará de ser lo que es, con sus pros y contras y con lo que cada una tiene para ofrecer, la elección es de cada quién a qué le apuesta y a qué no, con cuál se queda y por cuáles razones, sin que eso le reste importancia, cariño, nostalgia, apego o respeto a la otra. Cada lugar es distinto, pero también a cada lugar se llevan recuerdos y uno siempre tendrá consigo los mejores y añorará aquellos en donde se fue feliz con aquellos con quien se fue feliz. Y yo por ahora, volveré siempre a Cali, aún así decida que por ahora no quiero vivir en ella, volveré por todo lo que ella significa para mí en este momento, por lo que fue a pesar de que yo sé que ya no está ni estará más, porque ahí estuvo todo aquello que hizo de mí lo que hoy soy y muchas de ellas fueron las cosas simples.

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    diciembre 22, 2009   16:40


    Urania es una de las musas engendradas por Zeus y Nmemosine. Gracias a sus virtudes proféticas, las musas son cantoras divinas capaces de inspirar todo arte, narrar el presente, el pasado y el futuro. Las musas son puentes entre lo humano y lo sublime, por eso cada acto poético conectado con la palabra inspirada llega a develar el conocimiento de lo eterno.

    La inspiración es ahora un canal disponible que debes sintonizar y esto significa estar atenta a lo que te rodea, permitirte el silencia para que la naturaleza y las pequeña cosas te hablen, y puedas despertar en esa comunicación el sentido poético de los instantes para convertirlos en proyectos, acciones o sencillamente en un puro momento de felicidad.

    Es tiempo de vivir la magia de la inspiración, tiempo de encarnar a la musa, de dejarte inspirar e inspirar a los demás proyectando tu propio encanto, tu propia conexión.

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    noviembre 07, 2009   10:34

    Continuando con mis escritos...

    A veces me sueño como en un cuento, sintiendo que soy libre y pensando en todo lo maravilloso que quiero, me veo expresarme, mostrarme como una mariposa que aletea donde quiera y posándode en cualquier lugar.

    Ah!! lal ibertad, esa sensación de felicidad, de energía, de tener ganas de, de...tan indescriptible e indescifrable, pero tan vívida al tiempo que permite la plenitud del alma y el cuerpo, del ser.

    Cuando escucho el sonido de una tambora me es tan imposible mantener quietas mis caderas y al repicar de un son, mis brazos empiezan a moverse como tentáculos de pulpo, sintiendo vibrar dentro de mi cada nota, los bajos que retumban en mis entrañas y me hacen nacer de nuevo. Me siento enamorada del amor, de la música, del sol, de mi cuerpo, de mi respiración, del llanto, del suspiro, del hombre y la mujer, de la vida, de mí misma.

    Logro sentirme con Dios, logro sentirme por una vez en la vida semejante a él como la Biblia lo dice y es grandioso, si Dios tiene todo ese poder que siento yo cuando soy libre lo envidio en grande es una sensación de otro mundo.

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    octubre 11, 2009   15:16


    Estoy segura que el amor no duele, eso es cierto, lo que duele es todo el proceso para llegar a él. De lo contrario no tendría sentido, no habría ningún tipo de satisfacción al llegar a él, no habría nada que lo motivara. Y yo estoy en ese proceso, tratando de hacerlo lo menos doloroso posible pero me he equivocado y mucho, supongo que de eso también se trata.

    Trato de repetirme una y otra vez lo que mi tía me enseño: "No se trata de que el otro sea igual a mí o piense como yo, se trata de que respetes su diferencia y si el cariño es verdadero está por encima de eso" Es una buena oportunidad para demostrarlo. La única razón que tengo en este momento que me demuestra que vale la pena es EL. He decidido darme a la guerra, quiero dar la pelea y llegar al paso final que es lo que llamamos amor.

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    septiembre 21, 2009   08:01

    Sé que he tenido mi blog muy descuidado últimamente y ni siquiera he podido subir vedeítos de cosas que me gustan como hace un tiempo lo hacía, sin embargo, he estado tan ocupada con mi nuevo rol de maestra que eso me absorbe casi todo mi tiempo y lo poco que me queda está para el novio, mi mamá y los amigos. Sin embargo, en mi otra pista de baile, he dejado escrito algo de mi experiencia como docente, si tienen algo de tiempo y les interesa, los invito a pasarse por allá y leerme; y si tienen algo que decir al respecto, bienvenido sea, siempre me interesarán lo que tengan para decir(me).

    Un abrazo a todos y gracias por visitar mi Casa Matriz a pesar de que esté llena de polvo y telas de araña.

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    septiembre 20, 2009   16:36


    Cuando sólo lo externo pasa por mis juicios, estoy limitada al universo de la superficialidad y la intransigencia. Para avanzar en el camino de la justicia debo impregnar mi agitada humanidad de una mirada serena y tomar un punto de vista distante de la situación problemática para “ver con otros ojos”.

    Cuidar solamente mis intereses no es la mejor manera para conseguir lo que quiero; si utilizo mis dones hacia un servicio más amplio, mis aspiraciones se cumplirán de un modo más positivo y satisfactorio, en justicia y equilibrio. Sé que alcanzar lo esencial me exige voluntad, creatividad, desprendimiento y entrega; pero como Atenea seré bañada con el agua de la vida que me permitirá llevar mis auténticas vestimentas.

    La justicia me llama a la sabiduría, no a la actitud de creerme dueña de la última palabra, sino al continuo ejercicio de aprender, de buscar con la pregunta del alma para que aflore la respuesta sincera y conectada que me abra el camino de las decisiones liberadoras.

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    junio 04, 2009   17:26

    Nota: Lo aquí escrito es enteramente personal, producto de una reflexión del alba durante mi viaje a Mosquera.

    Llevo algo más de una semana sin mi MP3. La razón, mis audífonos caducaron. Desde el año pasado, cuando mis viejos Aiwa dejaron de funcionar, hasta la fecha he tenido al menos 3 pares de audífonos. Mis pequeños Aiwa me acompañaron durante toda mi carrera universitaria y un poco más con un sonido –debo decir- único; aunque eran pequeñitos y cabían perfectamente en mi oído su sonido era potente y claro. Luego, han venido una serie de audífonos desafortunados que he ido botando; algunos hasta trataron de ser arreglados por uno de los operarios eléctricos de la empresa donde trabajé, pero el trabajo quedó mal realizado, así que su destino fue la caneca de la basura. Éstos últimos los compró mi mamá hace un año más o menos (no lo recuerdo bien) y a los chicos del colegio donde trabajo les gustaban bastante, aunque desde hace algún tiempo solo venía funcionando un lado: el izquierdo.

    Así sin audífonos, he tenido que someterme a toda clase de sonidos, desde los más bonitos y agradables mañaneros –muy mañaneros-, hasta Radio 1, música cristiana etc. Sin embargo, la mañana del martes rumbo a Mosquera, fue la que me llevó a escribir esto, porque me di cuenta que en realidad ni siquiera estaba tan pendiente de la música o de lo que sucedía alrededor, estaba absorta en mí, viendo por la ventana, pero con la imaginación más allá de la galaxia más lejana. El día anterior habíamos tenido un accidente y yo ni siquiera me había dado cuenta por andar pensando en…no sé, lo que hubiese sido.

    No es la primera vez que me pasa, pero así como a algunas personas les viene bien pensar en el baño, a otras con un cigarro y un tinto en la boca o después de haber hecho una toma de yagé o fumado un “bareto” a mí me viene de maravilla pensar mientras camino o voy montada en un bus y sin mis audífonos. No supe en qué momento de la vida, la música portátil se convirtió en una necesidad para mí; es más, ahora que me dedico a pensar en ello, nunca lo ha sido realmente, se ha convertido en un sofisma de distracción.

    Yo soy bailarina por naturaleza y muy sensible a los sonidos. La música existe en mi vida desde antes de nacer y he crecido en un mundo musical y reacciono con mucha celeridad frente a los sonidos que me agradan y desagradan, la música es parte importante y fundamental de mi vida. De hecho, cuando era adolescente y estaba en el colegio, dormía con música toda la noche. Y aunque como es lógico suponer, la música altera mis estados de ánimo y los moldea algunas veces para bien y otras no tanto, ese martes en la mañana me di cuenta que también me distrae –lo que no significa que sea malo-

    Esta semana sin audífonos ha sido maravillosa, he vuelto a pensar en mí y conmigo, mi imaginación ha vuelto a renacer y mi mente ha vuelto a excitarse, tengo la oportunidad de estar conmigo de nuevo y recordé por qué es que me gusta caminar, sola, ligera y sin ruido, al menos uno claro que me acompañe durante mi trayectoria. Las mayores decisiones de mi vida, las más fundamentales, las más importantes, las que me han estado a punto de volverme loca, las que no me dejaban dormir, las que se repetían una y otra vez en mi cabeza, las que necesitaban cabeza fría; las tomé o caminando o montada en un bus sin mis audífonos porque había tenido la oportunidad de pensar –o cavilar que creo que es mejor. Precisamente por eso es que me gustan las noches –que justo ahora me son esquivas porque debo dormirme muy temprano-, porque en las noches mientras todos duermen, la calma y el silencio despuntan y las sensaciones, percepciones y miradas de las cosas que uno ve en el día son otras pero además, se siente, percibe y miran otras que pasan por alto en el día. Las noches, también son mis fieles cómplices en el arte de pensar, bien sea para pensar por pensar, para escribir, para leer, para organizar una idea, para soñar, para encontrarme. Ahora tiene más sentido lo que mi abuela y Placido Domingo dicen: “las discotecas no se hicieron para hablar”.

    Siempre estoy escuchando música, mientras hago oficio, mientras leo, mientras trabajo en el PC, cuando cocino, camino a algún lado, inclusive cuando duermo, la música ilumina mi vida, le da brillo y fuerza. Sin embargo, cuando no la tengo mi cuerpo experimenta una increíble sensación de paz, sosiego, de tranquilidad y de un placer infinito. Sola, en el apartamento puedo hacer este ejercicio cuantas veces quiera. No TV, no equipo, no PC, no teléfono, no grabadora, no MP3. Sólo el ambiente y yo. Y además de poder pensar, escucho una cantidad enorme de sonidos increíbles que había pasado por alto, hasta puedo oír a mis vecinos del edificio de enfrente. Y también miro cosas, no sólo las veo, cosas que a lo mejor han estado ahí y que jamás había reparado en ellas.

    Ese martes en la mañana pensé, que tenemos miles de cosas alrededor muy útiles: la TV, internet, los dispositivos de música portátil, celulares, palms, computadores, radio, prensa, revistas etc, pero también pensé esa misma mañana que definitivamente detesto la contaminación auditiva y ahora encontré una razón más, o tal vez la verdadera razón. Una amiga mía dice que el problema no es la herramienta, sino el uso que se le da y lo respaldo, creo que nos hemos imbuido tanto en éstos, más allá de la utilidad que nos pueda generar, que se han convertido en distractores. Prendo la TV para no sentirme solo(a), lo mismo pasa con la radio, la grabadora o el computador, porque no soy capaz de estar un rato a solas conmigo mismo(a)m, porque le temo a la soledad o porque quiero evadirme de algo y soy un inepto(a) para pensar en otras cosas que no sean las populares o comunes; porque no me atrevo a coger un libro o revista -que no sea de superación o farándula por favor- y ver otras cosas que existen más allá de los medios, simplemente porque es aburrido, porque no tiene nada de interesante en parar por un momento a mirar eso que no he mirado tal vez en años o a escuchar lo que tal vez nunca he escuchado.

    Cuando leo escucho chill, jazz o clásica y sin embargo, aún cuando las melodías no tiene letra, es imposible no desconcentrarme de mi lectura y dejarme imbuir por la música, oír a Debussy, Tchaikovsky, Chick Corea y demás es para mí todo un deleite sensorial. El no tenerlos, significa para mí desconectarme de este mundo para pasar a otros y pensar en otros.

    Cuando fui a la Laguna de Guatavita en abril rodeada de todo ese verde, sin el sonido producido por la ciudad estaba sobrecogida al cerrar los ojos y no oír nada más allá de la inmensidad. Es un silencio realmente imponente y uno se siente una micronésima parte del universo. Tener eso es tener la posibilidad no solo de encontrarse a uno mismo sino de descubrir otras cosas, de despertar la sensibilidad, de abrirse al infinito y de ser conscientes de la plenitud y la totalidad de las cosas.

    Justo ahora, que escribo esto, recuerdo un post anterior que escribí hace mucho tiempo sobre el silencio. La verdad a mí el silencio no me molesta, por el contrario me agrada enormemente cuando es el perteneciente a la última categoría. Frente al silencio solo estoy yo conmigo misma sin posibilidad de escapatoria, tal vez una sola: el sonido.

    Cualquier cosa que sea ruido, cualquiera que sea con tal de que nos saque de ese insoportable silencio que nos aburre, cualquier cosa que nos distraiga, que sea entretenida o “interesante”.

    Ahora sé por qué la gente acude tanto a las discotecas, bares y paseos; y menos a teatros, museos y caminatas. Los primeros nos llenan de endorfinas que nos suben el ánimo haciéndonos olvidar casi de cualquier preocupación produciendo en nosotros excitación; los segundos por el contrario nos obligan a pensar más en la vida, la realidad y nosotros mismos y eso es justo lo que no nos gusta, lo que no queremos, lo que no sabemos hacer.

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    abril 29, 2009   18:00



    Stop!! Eso es justo lo que quiero, justo lo que pido, justo lo que me pide. Tal como en la foto, mientras la vida gira y pasa muy a prisa, yo solo quiero bajarme de ese bus e ir a mi propio ritmo, que es, generalmente mucho más lento que el de los demás. Quiero tener esa pañoleta roja en mi boca en medio de todo ese negro para saber que yo no soy igual a los demás, que no me parezco a los demás ni soy como ellos.

    Alguna vez, cuando era pequeña las palabras "pueblerino" "montañero" y hasta "campesino" sonaban despectivas. Hoy comprendo que ellas no son despectivas en sí, sino que ese es más bien el "tono" que el ser humano a querido darle. ¿Por qué despectivo me pregunto yo? Porque el ser humano es tan estúpido, miope e ignorante, que todo lo que no esté de moda ni vaya con lo que la parada mundial estipule es "fo" y por supuesto hay que hacerle el "chay".

    Me he encontrado con muchos citadinos en esta ciudad de locos llamada Bogotá diciendo "pero es un pueblo...qué aburridor" "yo jamás podría vivir en un pueblo" "uy Pitalito, eso dónde queda" "me muero si no vivo en una ciudad" y a todas estas frases les sigue siempre una cara de fo (por no decir de culo, ya que mi mamá me ha vetado por usar tal expresión)

    Pueblerino es el que vive o es de un pueblo. Montañero el que ha nacido o vivido o vive en la montaña, así que si ha eso vamos el porcentaje de montañeros en Colombia es bastante alto; salvo los llaneros (oriundos de los llanos) y los costeños (oriundos de la Costa) el resto es montañero. El campesino es la persona que viene del campo, que ha nacido y crecido en él. Y desde mi punto de vista ninguno de estos tres adjetivos merece tono de burla.

    Yo soy pueblerina a secas. No soy montañera porque nací en medio de un valle (que no es el del Cauca) pero sí pueblerina. Y me he dado cuenta de ello y lo confirmo con creces cada día que paso en esta ciudad de locos llamada Bogotá, la ÚNICA CIUDAD de Colombia ufff!! Marika!!.

    Soy pueblerina no porque hable cantado, sea "lenta" (en el argot popular del citadino), me descresten las escaleras eléctricas, viva afiebrada por montar en Transmilenio o me parezca "muy loca" la gente que se viste "raro". No, soy pueblerina porque me gusta la vida tranquila, porque no me gusta coger bus (no estoy acostumbrada) y me gusta caminar porque sé de distancias cortas, me gusta conocer el nombre de mis vecinos y saludarlos cuando salgo de casa y llamarlos por su nombre, tener la posibilidad de pedirles un favor y hacerles uno con gusto si me lo pieden. Me gustan los espacios abiertos, gran cantidad de verde, aire puro, caminar sin temor de que un carro me atropelle, disfrutar de MI tiempo para MÍ como yo quiera, eso incluye amigos, familia, pareja, etc, tener el tiempo suficiente para levantarme de la cama con tranquilidad, disfrutar el amanecer, disfrutar el desayuno (poder desayunar), disfrutar del amanecer, tener la posibilidad de cuadrar citas con mis amigos para vernos y no decirles "hoy no puedo, estoy llena de cosas dejémos para otro día".

    Soy pueblerina porque me gusta la vida calmada, porque no me gustan los trancones y el enorme tiempo que se pierde en ellos y los largos tramos de recorrido porque ese tiempo puedo usarlo para cosas más bellas, soy pueblerina porque no me gustan los altos edificios atiborrados de gente que no se conoce entre sí y nunca se saluda, soy una pueblerina porque detesto vivir en el temor y la paranoia de que cualquier persona que se me acerque me va a hacer daño y luego tenga que vivir con el cargo de conciencia de haber podido ayudar a alguien bueno "de verdad". Soy pueblerina porque DETESTO con todas las fuerzas de mi ser el consumismo desmedido y desenfrenado, las conversaciones banales acerca de la ropa, las marcas, los sitios in, la comida in, los estrenos y todo lo in que no deja de ser más que un "in pasajero" como todo lo superficial y carente de fondo y DETESTO ver cómo a la gente se le va la vida en ello y cómo catalogan de fracaso no haber podido disfrutar de ese momento de "luz" porque era muy importante para sus vidas y ya nada volverá a ser igual.

    Yo no sé de esas cosas, todo eso es ajeno para mí e incluso me parece hasta bonito a veces. Yo no puedo negarlo, es bonito y deslumbra. La buena comida, el buen vino (que tanto me gusta), ir a ver una buena película cuando se estrena, tal vez ir al concierto de algún artista que me guste mucho o ir a una exposición de arte. Pero NADA de eso es importante para mí. Yo crecí sin oir emisora; la música que oí de niña era la que escuchaban mis abuelos, de ahí que me guste tanto el jazz, como la salsa, tanto el bolero como la clásica. Yo me devoraba la biblioteca familiar a mis 8 años, mientras la mayoría (en las ciudades) oía emisora, iba a cine y de pronto hasta a conciertos.

    Yo aprendí a disfrutar la vida de otra forma, a ver la belleza justo ahí en donde no estaba, o al menos no tan visible. Yo aprendí a gozar y a erizarme con Chopin, Beethoven y Tchaikovsky, a moverme al son de la Fania All Stars y a enamorarme con Los Panchos o Armando Manzanero. Yo aprendí que la imaginación es lo mejor que puede tener un niño leyendo los cuentos que había en la biblioteca de mi casa y las enciclopedias. Aprendí más de literatura, geografía e historia en ellos que en el cole, leí la Ilíada y la Odisea a los 10 y aún lo hago con el mismo entusiasmo que la primera vez. Crecí oyendo las discusiones que se daban en casa entre mi papá, mi tío y mi abuelo sobre las "cosas importantes del país". La música y la literatura fueron mis dos grandes compañeras durante mi niñez y adolescencia, pero de forma diferente. Yo no supe de conciertos, menos de estrenos de películas, nunca oí emisora (y aún no la escucho) no supe lo que estaba de moda, no fui a centros comerciales y menos visité sitios "in".

    Me sentía extraterrestre en ese entonces porque ninguna de mis compañeras compartía mis gustos. Me siento extraterrestre justo ahora, cuando la gente de la que me rodeo tampoco. Para mí son importantes otras cosas y mi fuero interno sigue siendo pueblerina.

    ¿Dónde está lo que sí es realmente importante? El amor, la familia, la lealtad, la fidelidad, el respeto, vivir la vida.

    A mí la vida no se me va en vida sibarita (aunque quisiera tener mucha ropa y bonita y tener la capacidad de comprar la que yo quisiera), y farandulera. A mí la vida se me va en aquello que para mí alimenta el espíritu. Un libro, una bella pieza musical, una película entrañable, una bella obra de pintura y ni hablar de un montaje de teatro o de danza. Pero nada de eso tiene que ver con lo que esté de moda, o porque es el "fulano de tal".

    Quiero hacer un alto, necesito hacer una parada porque en este mundo tan convulso y consumista estoy perdiéndome de a poquitos. Debo hacer el balance y el equilibrio perfecto entre mi "alma pueblerina" y mi mundo citadino (marikis). Recuerdo que Santiago, al final me decía que había cambiado, que me había vuelto muy snob y farandulera. Yo me reía de eso, porque si de algo estoy completamente segura es que de eso no hay nada en mí.

    No hay nada de malo en ser pueblerino, me da risa del sentido despectivo que usa el citadino y me apena la verguenza que le da al pueblerino reconocerlo. No voy a decir mentiras, no voy a salir corriendo a vivir a Pitalito, porque además Pitalito no me gusta y me aburro mucho luego de una semana. Tampoco voy a negar que Bogotá me gusta, tiene de todo y hay una amplia variedad de cosas, uno elige con qué se queda y con qué no, pero sí sé que no mi ciudad, al menos no en la que quiero vivir mi vejez. Definitivamente quiero algo tranquilo, quiero tiempo para mí y para lo que amo.

    Yo amo leer un buen libro (uno que me llegue), recibir sorpresas, bailar, ver las puestas de sol, mirar el cielo estrellado de Pitalito, tener un buen compañero de risas y reír hasta que me desmaye, hacer una siesta arrunchadita, caminar en la arena o en el pasto descalza, sentir el olor de mi mamá y de mi abuela en mi nariz, hablar con mi abuelo y ver su inocencia en cada una de sus palabras, disfrutar de mis primitas, amar a la Rukus tanto como pueda, sentir el olor a humedad en el ambiente, caminar con la brisa en la cara, escribir, dar sorpresas, compartir con los amigos y un largo, largo, largo etcétera de cosas que me hacen vibrar de sólo recordarlas, y que no puedo perder(las) que me hacen realmente vibrar y que me llenan más que una buena y apetitosa comida en el mejor y más caro restaurante de la ciudad.

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    febrero 17, 2009   12:01

    Acabo de cumplir 26, repito nuevamente que no sé si tantos o más bien pocos, depende de la lupa con la que se mire. Santiago me diría que lo mirara con la mía y no usara raseros ajenos, para mi mamá obviamente son demasiado pocos, como si acabara de cumplir mis 15, para mis primitas de menos de 10 años serán un montón y "qué vieja que estoy", para el mundo, este mundo que me tocó vivir y toda su gente (alguna de ella bastante detestable) es la edad que es y hora de ponerse seria porque ya se es adulto, profesional y se tienen miles de obligaciones (laborales, sociales, culturales, todas menos las propias).

    Debo confesar que la antesala de los 26 no fue nada agradable y no por aquello de que a una mujer le pesa su edad y que "luego de los 25 ya se empieza a envejecer"o "ya se le acabaron sus abriles" y toda esas frases absurditas, ridículas y faltas de seso que se les ocurrieron a nuestros antepasados y nosotros seguimos repitiendo como descerebrados. No, el golpe vino por otro lado y se debió al hecho de que fue mi primer cumpleaños fuera de Cali; la historia de los cumpleaños había sido partida nuevamente (la primera fue hace nueve años, cuando dejando Pitalito, llegué a Cali). Marce había empezado el duelo con una frase devastadora que me dejó en facebook y eso era lo que más me dolía. Sin embargo, traté de tener toda la actitud y positivismo posibles pero no lo logré, se acercaba mi cumpleaños y no estaban ahí personas que para mí son muy importantes y además irremplazables, pero eso no era del todo cierto, o al menos no era todo el problema, porque a diferencia de hace nueve años, esta vez no estaba sola. ¿Qué era entonces? Pues ya lo descubrí, y desafortunadamente no de la mejor manera, al menos no para el Hígado; pero eso será una disertación para otro momento, no es tema que aquí ataña.

    El domingo (día de mi cumple) sucedieron muchas cosas -o mejor, no sucedieron, al menos no como yo hubiera querido-, dos de ellas bastante desagradables que podrían haber hecho de mi cumpleaños un día infeliz, pero no, yo decidí que así no sería y en lugar de echarme a la pena, me eché a pensar. Y eso es precisamente lo que he hecho desde ese día, pensar, pensar en la vida que tengo, en el momento que me tocó, en las decisiones que he tomado que me han traído hasta aquí y de las que no me puedo lamentar -aunque no lo he hecho.

    Los días posteriores a mi cumpleaños fueron de verdad catárticos y la única conclusión que saqué de todo lo que me sucedió es que, gracias a Dios los tengo a ellos y además sé que están ahí, que no se irán a menos que la muerte los arrebate. Concluí que gracias a Dios no estoy sola, poco acompañada pero bien acompañada, que la vida me ha dado seres maravillosos que simplemente me recuerdan quién soy, como diría Alejo Sanz "todo lo que fui es todo lo que soy".

    Diana me dijo algo que me sirvió muchísimo: "si regresar al pasado te sirve, pues hazlo" Y efectivamente en el pasado encontré las respuestas, me encontré a mí misma porque eso fue lo que efectivamente concluí; que esta perdida, mucho más que Alicia en el País de las Maravillas, ella al menos sabía que perseguía al conejo blanco. Las palabras de Santi y la Pequeña Duquesa sirvieron mucho, el regalo de Marce reafirmó lo que ya está reafirmado de sobra y la hecatombe que precedió mi cumpleaños simplemente explotó dejando al descubierto todas las respuestas a aquello que se me había salido de control. Ahora sólo hay una cosa que necesita respuesta, pero por esa debo esperar un tiempo más.

    Yo no creo en las casualidades. Cumplo el día 8 del mes y, descubrí que este año cumplí 26 lo que sumados dan 8, ¿será casualidad que el primer cumpleaños fuera de Pitalito hayan sido los 17 que también suman 8? Los conocedores de la numerología dicen que el 8 es el mejor número, el de los exitosos, los afortunados, los de la estrella. Yo no tengo idea de qué número soy -eso sí, 8 no- y la verdad no creo mucho en eso, pero tampoco creo en esa coincidencia, o a lo mejor estoy hilando muy fino y este es un hecho inocuo, pero repito, no creo en el albur. Ya veré yo qué me dice la vida cuando cumpla los 35.

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    wilkommen
    Bienvenidos sean todos a mi casa, la que también es de ustedes. Pasen, sigan, siéntense o acomódense donde quieran, donde más les plazca. Eso sí, recuerden que ésta es la casa de una Bailarina, por lo que el espacio más grande, hermoso y agradable es el salón de baile. Ahí, es donde paso la mayor parte del tiempo, sola o acompañada, donde soy feliz.
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    Una negra disfrazada de blanca, gitana por azar, nueva economista, nostálgica, melancólica, irremediablemente terca, complicada y compleja, ambivalente, acuariana según el horóscopo, amante compulsiva del blues el jazz y el bossa, bailarina innata y bailarina de salsa casino, en exceso sensible, derretida por un chocolate y un vino tinto, cantante e imitadora por hobby y alguien que empezó hace algún tiempo a descubrir quién era en realidad....

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