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junio 06, 2012 18:51
Te pienso, te
pienso mucho y te siento en la distancia. Al estar en la realidad todo es
percibido como un sueño, uno de esos que tantas veces tuve en estos dos meses.
Recuerdo cuando la Rocox me llamó a contarme de tu tumor, un miedo enorme y
cruel se apoderó de mí ¿Llegó la hora? pensé y esa noche lloré y lloré como tal
vez nunca había llorado en toda mi vida, al pensar que podría perderte. Para
serte sincera yo aun no entiendo muy bien la situación, no entiendo bien qué
pasó, no entiendo el comportamiento de tu enfermedad ni de cómo una cosa llevó
a la otra y desencadenó en tu coma. Sólo sé que en estos momentos estoy
extrañándote un montón y que superar tu ausencia probablemente será el reto más
grande de mi vida.
Tal vez te lo
dije alguna vez, tal vez no te lo dije tantas veces como debí o debía serlo,
pero fuiste el primer hombre en mi vida y hasta el momento el único realmente
importante; ahora en mi adultez, he podido descubrir cuán importante fuiste
para mí y todo el efecto que tú, tu vida y tu ejemplo han tenido sobre mí. Ahora
sé de dónde proviene esa ingenuidad mía que me hace ser la persona más
apelotardada del mundo, de dónde proviene mi gran pasión y amor desbordado por
el estudio y mi curiosidad fastidiosa para el mundo. Seguiré siendo una persona
honesta y justa como tú lo fuiste y para honrar mi vida con la tuya seré una
trabajadora incansable y procuraré hacer lo que me gusta y ser feliz en aquello
a lo que me dedique en la vida como lo hiciste tú durante tantos años, no ha
habido nadie más feliz en el mundo que tú ejerciendo la profesión que escogiste
para tu vida. Te dedicaré cada uno de los logros que consiga de ahora en
adelante, sé que estarías orgulloso como lo estuviste desde siempre con las
cosas logradas y los pequeños peldaños escalados, haré todo lo posible para que
mis hijos, si los tengo, sepan quién fuiste tú en mi vida y cuánto significaste
en ella y todo lo que uno puede lograr haciendo lo que ama y haciéndolo bien,
me duele pensar que no estarás en mi grado como magíster, pero te agradezco
infinito que hayas partido asegurándote de que mis necesidades (esas
necesidades) ya no fueran más un problema en mi vida. Seguirás siendo el
ejemplo de rectitud, honestidad, justicia y generosidad porque creo que nadie
igual a ti en esos aspectos.
Es un vacío
enorme el que se siente, yo pienso que me iré acostumbrando con el pasar del
tiempo pero el vacío jamás será llenado, eras tan omnipresente, ocupabas
cualquier espacio con tu presencia y todos tenían que ver contigo, siempre
derrochando actitud y tan lleno de vitalidad como el riohachero que nunca
dejaste de ser. Tengo en mis recuerdos el sonido de tus carcajadas sonoras, tu
voz grave y tus apuntes y frases que te hicieron tan famoso y que hasta dieron
para que alguna vez te escribiera un post,
siempre estabas haciendo chistes o burlándote de algo o alguien. Viviste para
servir, para la medicina, para hacer favores a los demás y ayudar a quienes lo
necesitaran, fuiste tan generoso y desprendido, tan ingenuo y vanidoso que eso
te llevó a no salir nunca de Pitalito, donde fuiste un hombre reconocido al que
todos le servían y hacían la venia.
Tuviste la vida
que quisiste, una familia que siempre esperabas con ansias en las vacaciones y
a la que a tu manera le expresabas tu afectuosidad y amorosidad diciéndoles cuánto
te importaban y querías, tuviste un trabajo que te dio muchas satisfacciones
aunque hubiesen habido injusticias, eso a ti no te importó, viviste para la
medicina y a eso te dedicaste el resto de la vida, ese oficio te dio el
reconocimiento que siempre quisiste, los lujos que deseaste y al final de tu
vida, una vida llena de comodidades y placeres. Nunca fuiste un hombre
ambicioso o lleno de “grandes” sueños, quisiste cosas pequeñas y las tuviste
todas, tuviste una buena vida abuelo y además nos diste una buena vida a todos,
fuiste feliz, no tengo duda de ello. Fuiste el hombre más fuerte que haya
conocido, lograste sobrellevar con dignidad tu enfermedad hasta el final cuando
ya no hubo nada qué hacer, decidiste quedarte callado porque tu vanidad no te
permitía aceptar que habías envejecido y mucho menos someterte a un tratamiento
que haría de ti una persona que nunca habías sido: una persona enferma, débil,
dependiente. Tomaste una decisión, decidiste irte rápido y con dignidad,
nosotros debemos aprender a resignarnos y a respetar que esa fue la decisión
que tomaste aunque sea muy dolorosa. Incluso, en tu última semana, decidiste
desafiar a los médicos y no morir cuando ellos dijeron sino cuando tú así lo
decidiste, y aun en coma y en una cama de hospital, seguías viéndote muy bien,
un poco bajo de peso, pero bien, te diste el lujo de ser el hombre recio e inquebrantable
hasta el final…y así te fuiste.
Lloré muchas veces
a tu lado mientras te cogía tus manos que se habían hinchado por los líquidos,
me gustaba estar ahí contigo y acompañarte, verte, consentirte, acariciarte y
hablarte, me gustaba pensar que en tu conciencia inconciente me oías y sentías,
muchas veces deseé arruncharme a tu lado como lo hacíamos cuando íbamos de
vacaciones a Pitalo, no pude hacerlo, pero me quedé con tu olor, te olí hasta
el cansancio la noche en que de ti me despedí, probablemente porque el hombre
que quiero sea la compañía de mi vida, debe parecerse a ti. (Hablar de ti en
pasado es doloroso y me ha costado acostumbrarme a ello)
Parafrasearé a
Rocox Klani y diré que no será fácil llevar tu ausencia, pero tu vida será mi
ejemplo. Agradezco infinitamente a la vida haber nacido como tu nieta y haber
crecido como tu hija, no creo que existan seres más afortunados que nosotras en
el universo por haber corrido con la suerte tan loca de haberte tenido en
nuestras vidas, todo lo que yo soy ahora en gran parte te lo debo a ti, mi vida
sería otra muy diferente y tal vez menos afortunada si tú y mi abuela hubiesen
decidido no haberme acogido en su hogar.
Las despedidas no
se me dan muy bien, mis apegos son muy fuertes y trabajar en eso me cuesta; despedirme
de ti para siempre es duro, pero sé que debo dejarte ir, creo que estoy
preparada. Honraré mi vida con la tuya, serás mi ejemplo siempre y estarás
presente el resto de mi vida, hasta que, en algún momento, tú y yo volvamos a
reunirnos en algún lugar maravilloso, desde nos estás acompañando y cuidando y
donde nos estás esperando. Hasta entonces abuelo, te querré siempre. Etiquetas: Adiós, Cambios, Casa Matriz, Cierres, Despedidas, Dolor, Familia, Íntimas, Personales, Tobías noviembre 13, 2010 17:40
Hoy fuimos de compras con mi mamá. Ella como la mujer sofisticada y chic que es, además de querer comprarse unas cosas para ella, quería que fuéramos juntas porque "yo necesitaba ropa, urgente". Adoro en ocasiones y me molesta en otras, su concepto de lo "urgente" en cuanto a ropa se trata, pero después de vivir casi 3 años en la capital, he descubierto con bastante sorpresa que el atuendo en Bogotá es una cosa tan importante como la comida o la vivienda. Pero no voy a decir mentiras, me encanta lucir bien, derrapo viendo las revistas de moda e imaginándome cualquier ajuar de esos engargolados en mí y sin ningún pudor digo: "esto me encanta, además a mí me quedaría muy bien". Fuimos al almacén de la amiga de mi mamá y me medí todo y como era de esperarse, todo me quedaba MUY bien. Quería llevármelo todo y tal vez hubiera sido así si la plata saliera de mi bolsillo, pero como no, yo dejé la decisión a mi mamá....y al final, me traje todo lo que yo quería. La felicidad infinita, tengo unas cosas nuevas HERMOSAS, entre esas "el abrigo más hermoso del universo" como yo misma lo he denominado. Estoy infinitamente agradecida con mi mamá por tan bello regalo, no sólo porque son lindas las prendas que tengo, sino porque son relativamente costosas y sé que ella debe hacer un GRAN esfuerzo por dármelos. Llegados a este punto viene el remordimiento. ¿Cómo le he retribuido yo a mi mamá todas las cosas maravillosas que me ha dado y hecho por mí en este año en que no he ganado un salario? Sí, yo ayudo en la casa y colaboro con los oficios y domicilios caseros pero eso para mí no es suficiente, no para ella. La cosa se pone aún peor, cuando exactamente en mes y medio ella cumple su medio siglo y yo, después de mucho tiempo de haber programado una celebración inolvidable, no tengo ni para una torta de Carulla, eso, creánme, es lo más frustrante, triste y desilusionante del mundo, y me ha tenido más aplanchada que micro y el profesor desgraciado. La verdad, me siento MUY miserable, en lugar de ser yo la que recibe todas estas cosas bellas, debería ser yo quien le DA a ella todas esas cosas bellas, se las merece, quiero dárselas, además de que este año es especial, jueputa 50 NO SE CUMPLEN TODOS LOS DÍAS!!! Y mucho menos como ella que luce como llegando a sus 40. ¿Qué hacer entonces? Me debato entre la felicidad de mis nuevas adquisiciones y la tristeza de no poder darle algo realmente inolvidable. Etiquetas: Conflicto, Contradicciones, Decisiones, Familia, Felicidá, Frustración, Íntimas, Personales junio 12, 2009 18:55
En momentos difíciles y cuando el mundo se viene abajo (metafóricamente hablando, claro) lo que siempre me sostiene y mantiene es pensar en la familia. Se me viene la nostalgia por los ojos y grandes goterones caen de ellos pensando que a 500 kms de mí están los seres más maravillosos del mundo, los más importantes de mi vida, los que, justo en estos momentos empiezan a extrañarse con locura, los que uno quisiera tener al lado, los que se sienten en el alma. Diana acaba de decirme que soy terca y que además, cuando tengo problemas me encierro y no puedo evitar una sonrisa un poco malvada al pensar que es tal vez, el rasgo más característico de Orfilia (luego de su increíble soberbia por supuesto) y recuerdo una vez más de dónde vengo, lo que soy y de lo que estoy hecha. Uno despotrica mucho de la familia, yo despotrico mucho de la mía, pero lo que siento cuando estoy con ellos, cuando los veo, cuando los siento...ahí es cuando uno entiende por qué el hogar recibe ese nombre y por qué como la casa no hay dos. De nuevo me siento yo, soy yo, puedo ser yo y me libero porque al igual que yo, ellos se parecen a mí porque yo vengo de ellos y soy su propia construcción. Justo ahora quisiera estar en casa, aunque fuera un pequeño pedazo de ella, porque estar en casa me da la fuerza que necesito para saber que lo que estoy haciendo está bien, que voy por el camino correcto y que aún, si voy hacia atrás, hacia un abismo, habrá quien no me deje caer o en el peor de los casos quien me reciba abajo. Ahora extraño mucho a los viejos ¿qué harán solos, a esta hora en el otoño de sus vidas? Etiquetas: Familia, Íntimas, Nostalgia y melancolía, Personales abril 29, 2009 18:00
Stop!! Eso es justo lo que quiero, justo lo que pido, justo lo que me pide. Tal como en la foto, mientras la vida gira y pasa muy a prisa, yo solo quiero bajarme de ese bus e ir a mi propio ritmo, que es, generalmente mucho más lento que el de los demás. Quiero tener esa pañoleta roja en mi boca en medio de todo ese negro para saber que yo no soy igual a los demás, que no me parezco a los demás ni soy como ellos. Alguna vez, cuando era pequeña las palabras "pueblerino" "montañero" y hasta "campesino" sonaban despectivas. Hoy comprendo que ellas no son despectivas en sí, sino que ese es más bien el "tono" que el ser humano a querido darle. ¿Por qué despectivo me pregunto yo? Porque el ser humano es tan estúpido, miope e ignorante, que todo lo que no esté de moda ni vaya con lo que la parada mundial estipule es "fo" y por supuesto hay que hacerle el "chay". Me he encontrado con muchos citadinos en esta ciudad de locos llamada Bogotá diciendo "pero es un pueblo...qué aburridor" "yo jamás podría vivir en un pueblo" "uy Pitalito, eso dónde queda" "me muero si no vivo en una ciudad" y a todas estas frases les sigue siempre una cara de fo (por no decir de culo, ya que mi mamá me ha vetado por usar tal expresión) Pueblerino es el que vive o es de un pueblo. Montañero el que ha nacido o vivido o vive en la montaña, así que si ha eso vamos el porcentaje de montañeros en Colombia es bastante alto; salvo los llaneros (oriundos de los llanos) y los costeños (oriundos de la Costa) el resto es montañero. El campesino es la persona que viene del campo, que ha nacido y crecido en él. Y desde mi punto de vista ninguno de estos tres adjetivos merece tono de burla. Yo soy pueblerina a secas. No soy montañera porque nací en medio de un valle (que no es el del Cauca) pero sí pueblerina. Y me he dado cuenta de ello y lo confirmo con creces cada día que paso en esta ciudad de locos llamada Bogotá, la ÚNICA CIUDAD de Colombia ufff!! Marika!!. Soy pueblerina no porque hable cantado, sea "lenta" (en el argot popular del citadino), me descresten las escaleras eléctricas, viva afiebrada por montar en Transmilenio o me parezca "muy loca" la gente que se viste "raro". No, soy pueblerina porque me gusta la vida tranquila, porque no me gusta coger bus (no estoy acostumbrada) y me gusta caminar porque sé de distancias cortas, me gusta conocer el nombre de mis vecinos y saludarlos cuando salgo de casa y llamarlos por su nombre, tener la posibilidad de pedirles un favor y hacerles uno con gusto si me lo pieden. Me gustan los espacios abiertos, gran cantidad de verde, aire puro, caminar sin temor de que un carro me atropelle, disfrutar de MI tiempo para MÍ como yo quiera, eso incluye amigos, familia, pareja, etc, tener el tiempo suficiente para levantarme de la cama con tranquilidad, disfrutar el amanecer, disfrutar el desayuno (poder desayunar), disfrutar del amanecer, tener la posibilidad de cuadrar citas con mis amigos para vernos y no decirles "hoy no puedo, estoy llena de cosas dejémos para otro día". Soy pueblerina porque me gusta la vida calmada, porque no me gustan los trancones y el enorme tiempo que se pierde en ellos y los largos tramos de recorrido porque ese tiempo puedo usarlo para cosas más bellas, soy pueblerina porque no me gustan los altos edificios atiborrados de gente que no se conoce entre sí y nunca se saluda, soy una pueblerina porque detesto vivir en el temor y la paranoia de que cualquier persona que se me acerque me va a hacer daño y luego tenga que vivir con el cargo de conciencia de haber podido ayudar a alguien bueno "de verdad". Soy pueblerina porque DETESTO con todas las fuerzas de mi ser el consumismo desmedido y desenfrenado, las conversaciones banales acerca de la ropa, las marcas, los sitios in, la comida in, los estrenos y todo lo in que no deja de ser más que un "in pasajero" como todo lo superficial y carente de fondo y DETESTO ver cómo a la gente se le va la vida en ello y cómo catalogan de fracaso no haber podido disfrutar de ese momento de "luz" porque era muy importante para sus vidas y ya nada volverá a ser igual. Yo no sé de esas cosas, todo eso es ajeno para mí e incluso me parece hasta bonito a veces. Yo no puedo negarlo, es bonito y deslumbra. La buena comida, el buen vino (que tanto me gusta), ir a ver una buena película cuando se estrena, tal vez ir al concierto de algún artista que me guste mucho o ir a una exposición de arte. Pero NADA de eso es importante para mí. Yo crecí sin oir emisora; la música que oí de niña era la que escuchaban mis abuelos, de ahí que me guste tanto el jazz, como la salsa, tanto el bolero como la clásica. Yo me devoraba la biblioteca familiar a mis 8 años, mientras la mayoría (en las ciudades) oía emisora, iba a cine y de pronto hasta a conciertos. Yo aprendí a disfrutar la vida de otra forma, a ver la belleza justo ahí en donde no estaba, o al menos no tan visible. Yo aprendí a gozar y a erizarme con Chopin, Beethoven y Tchaikovsky, a moverme al son de la Fania All Stars y a enamorarme con Los Panchos o Armando Manzanero. Yo aprendí que la imaginación es lo mejor que puede tener un niño leyendo los cuentos que había en la biblioteca de mi casa y las enciclopedias. Aprendí más de literatura, geografía e historia en ellos que en el cole, leí la Ilíada y la Odisea a los 10 y aún lo hago con el mismo entusiasmo que la primera vez. Crecí oyendo las discusiones que se daban en casa entre mi papá, mi tío y mi abuelo sobre las "cosas importantes del país". La música y la literatura fueron mis dos grandes compañeras durante mi niñez y adolescencia, pero de forma diferente. Yo no supe de conciertos, menos de estrenos de películas, nunca oí emisora (y aún no la escucho) no supe lo que estaba de moda, no fui a centros comerciales y menos visité sitios "in". Me sentía extraterrestre en ese entonces porque ninguna de mis compañeras compartía mis gustos. Me siento extraterrestre justo ahora, cuando la gente de la que me rodeo tampoco. Para mí son importantes otras cosas y mi fuero interno sigue siendo pueblerina. ¿Dónde está lo que sí es realmente importante? El amor, la familia, la lealtad, la fidelidad, el respeto, vivir la vida. A mí la vida no se me va en vida sibarita (aunque quisiera tener mucha ropa y bonita y tener la capacidad de comprar la que yo quisiera), y farandulera. A mí la vida se me va en aquello que para mí alimenta el espíritu. Un libro, una bella pieza musical, una película entrañable, una bella obra de pintura y ni hablar de un montaje de teatro o de danza. Pero nada de eso tiene que ver con lo que esté de moda, o porque es el "fulano de tal". Quiero hacer un alto, necesito hacer una parada porque en este mundo tan convulso y consumista estoy perdiéndome de a poquitos. Debo hacer el balance y el equilibrio perfecto entre mi "alma pueblerina" y mi mundo citadino (marikis). Recuerdo que Santiago, al final me decía que había cambiado, que me había vuelto muy snob y farandulera. Yo me reía de eso, porque si de algo estoy completamente segura es que de eso no hay nada en mí. No hay nada de malo en ser pueblerino, me da risa del sentido despectivo que usa el citadino y me apena la verguenza que le da al pueblerino reconocerlo. No voy a decir mentiras, no voy a salir corriendo a vivir a Pitalito, porque además Pitalito no me gusta y me aburro mucho luego de una semana. Tampoco voy a negar que Bogotá me gusta, tiene de todo y hay una amplia variedad de cosas, uno elige con qué se queda y con qué no, pero sí sé que no mi ciudad, al menos no en la que quiero vivir mi vejez. Definitivamente quiero algo tranquilo, quiero tiempo para mí y para lo que amo. Yo amo leer un buen libro (uno que me llegue), recibir sorpresas, bailar, ver las puestas de sol, mirar el cielo estrellado de Pitalito, tener un buen compañero de risas y reír hasta que me desmaye, hacer una siesta arrunchadita, caminar en la arena o en el pasto descalza, sentir el olor de mi mamá y de mi abuela en mi nariz, hablar con mi abuelo y ver su inocencia en cada una de sus palabras, disfrutar de mis primitas, amar a la Rukus tanto como pueda, sentir el olor a humedad en el ambiente, caminar con la brisa en la cara, escribir, dar sorpresas, compartir con los amigos y un largo, largo, largo etcétera de cosas que me hacen vibrar de sólo recordarlas, y que no puedo perder(las) que me hacen realmente vibrar y que me llenan más que una buena y apetitosa comida en el mejor y más caro restaurante de la ciudad. Etiquetas: Amigos, Autoexploración, Casa Matriz, Declaraciones, Desvaríos mentales, Explosiones, Familia, Íntimas, Personales, Revelaciones, Soliloquios enero 29, 2008 13:03
“Es que no somos es nada”, “No hay cosa más fea que un hombre viejo”, “Los años no llegan solos”, “Los años no pasan en vano” “Es que uno viejo es un estorbo” y un sinnúmero de frases que he venido escuchando a lo largo de mi vida acerca de la vejez, de lo dura, horrible y terrible que es la “ESPANTOSA VEJEZ”; incluso la palabra viejo per se es horrible, ahora se les llama “Adultos de la tercera edad” “Adultos Mayores”, ni siquiera ancianos y yo me pregunto por qué, por qué viejo o anciano es peyorativo; peor aún, por qué ser viejo o anciano es malo; ¿No es acaso ese el fin último de los animales y las plantas? La vejentud, al igual que la niñez, la adolescencia y la adultez es una etapa de la vida, tan digna y hermosa como las otras, con sus bemoles sí, pero digna y creo que maravillosa; como también creo que hemos llevado a los ANCIANOS a vivir sus último años de vida, de manera miserable, triste, solitaria, apartada y sin opciones. Los he conocido de muchos “pelambres”: locos, activos, depresivos, solos, lúcidos, con demencia senil, atractivos aún, cuenteros, solitarios, callados, felices, arrugados, chiquitos, con cajas o sin ellas –o sin dientes- enfermos, sanos, canos, calvos, tinturados, chistosos, gruñones, complicados, descomplicados, tullidos, ciegos, sordos, altos, pensadores, amorosos, antipáticos, modernos o anticuados, pero todos ancianos finalmente y dignos de respeto y de admiración y es seguro que cada uno de nosotros llegará a ser uno de estos, o tal vez, algún otro. Tengo a mis 4 abuelos vivos y en realidad eso me da cierto placer. Sin embargo, mis abuelos maternos no sólo son más viejos que mis abuelos paternos, sino que también son más enfermos y su vejez no ha sido cómoda en lo más mínimo. Mi abuelo materno es un hombre fuerte, recio, de unos lindos ojos azules y con una memoria que cualquiera envidiaría; excepto una caída que tuvo hace 4 años que lo obligó a usar caminador, nunca he visto a mi abuelo en “mal estado de salud” a pesar de que es hipertenso. Sin embargo, en diciembre del año pasado enfermó gravemente. Mi tíos pensaban que de esa no salía y estuvo 15 días en la clínica. Una grave infección en los alvéolos le estaba restando vida y él, que ha sido tan fuerte y tranquilo se vio morir. Lloró cuando vio a dos de sus hijos que fueron a visitarlo a la clínica –nunca había sabido de alguna lágrima de él- y tuvo miedo. Cuando fui con mi mamá a visitarlo me sentí choqueada; verlo dormido, con su carita y ojos apagados, con la vitalidad en el suelo, lleno de sondas y sin poder respirar bien, fue una imagen no muy agradable para mí…y fue ahí cuando conocí la fragilidad del ser y no quise pensar más. Etiquetas: Familia, Íntimas, Personales, Preguntas, Reflexiones mayo 23, 2007 11:30
![]() “Es que a tu abuela le dio muy duro saber que tu abuelo tenía otro hijo”. La cuchara se me cayó en ese instante, mis ojos se abrieron lo más que pudieron, paré de comerme mis huevos pericos y sólo atiné a decir ¡¿Quéeeeeeeee?!. Tenía 8 años, era una fría mañana de esas frías que a veces hacen en Bogotá, mi mamá me había hecho el desayuno y yo no podía creerlo. Enterarme así de esa forma tan tranquila que mi abuelo, ese hombre que para mí había sido ejemplar, tenía un hijo con otra mujer que no era mi abuela, fue como uno de esos golpes que lo dejan a uno aturdido, que no se sienten que no duelen porque anestesian y uno nunca reacciona. Pensar además que este hijo era menor que yo, era una cosa que no me cabía en la cabeza…este fue uno de mis despertares a la vida. Cuando mi mamá vio mi reacción me dijo “¿Nena, tú no sabías? A lo que yo respondí con una negación y ella me dice “Por favor no le vayas a decir nada a tu abuela y mucho menos que yo te dije”. Como es lógico suponer el tema no se hablaba en casa, yo nunca lo había sospechado y ni se me había pasado por la cabeza una cosa así. La cosa era dolorosa para mi abuela y sé que ella ha sufrido mucho con esto y con las infidelidades de mi abuelo, pero un hijo lo cambia todo, un hijo es una cuestión aparte, así que yo decidí seguir como si nada. Alguna vez, ya un poco más grande cuando me convertí en la compañía de mi abuela y en su “desahogadero” ella me habló del “hijo de mi abuelo”. Yo lo tomé como si nada pero como si fuera la primera vez que oía del tema, no hice comentario alguno, sólo la escuché y de ahí en adelante confieso que crecí con algún tipo de rechazo hacia este otro niño que era mi tío, que no conocía pero que hacía sufrir a mi abuela. Así pasaron el tiempo y los años y a pesar de la pequeñez del pueblo en el que vivíamos, nunca lo vi, no lo conocía, no sabía quién era, qué hacía, dónde vivía o estudiaba, es más creo que ni siquiera sabía cómo se llamaba, hasta que un día un profesor me preguntó ¿Oiga quién es Jaime Correa? Y yo le dije “Pues mi abuelo” y el profesor me dijo, “No, un estudiante del Nacional, ¿no es familiar suyo?” yo le dije que no, que no sabía pero por supuesto que lo sospechaba. Luego la mamá de mi Rucus quien era psicóloga, trabajó en el colegio en el que Jaime estudiaba, por ella puedo decir que tuve al menos un cierto acercamiento hacia el tema de Jaime y al menos de cuando en vez me interesaba o preguntaba por él, antes me era totalmente indiferente. Ahora al menos tenía más conciencia de su existencia, pero aún así no tenía interés alguno en conocerlo, no por rabia o rechazo, era simple desinterés. Además no me imaginaba cómo sería conocerlo, qué sentiría YO (no pensaba en él) al verlo, cómo reaccionaría mi abuela si se enteraba que yo había conocido a Jaime y eso me hacía pensar en una traición hacia ella. Además yo tenía en la cabeza la idea de que él no nos quería. Pero la vida se empeñó en darme no sólo una lección, sino la oportunidad de conocerlo poniéndolo en el sitio del que no podía escapar, la Universidad. Jaime entró a estudiar economía a la Univalle. Cuando me enteré no me emocionó, no reaccioné de ninguna manera, pensaba que como no lo conocía pues podía seguir evadiéndolo y las cosas tal cual como estaban. Hasta que un día volviendo de vacaciones, coincidimos en el bus, viajamos juntos, él con una prima y yo sola, supe que era él porque oí su nombre y al verlo vi la cara de mi abuelo. Ninguno de los dos hizo algo por acercarse, creo que hasta me sentí incómoda. Y un día, estábamos juntos en la sala de sistemas de la Universidad y él que estaba al lado mío, dijo mi nombre; yo volteé y él me regaló un Coffee Delight yo le di las gracias y él me dijo: “Sólo quería darle esto” y se fue. Hoy me confiesa que no supo qué le pasó, por qué no me habló más si quería hacerlo, le dio desconfianza y él suele ser un chico seguro. Lo que yo pienso es que yo a diferencia de otras mujeres no soy a la que él le cae, sino su sobrina a quien él intentaba acercársele, conocer y re-conocer. Algunas veces nos topábamos por ahí en los pasillos o escaleras y nos dábamos un simple saludo…hasta que un día de marzo, mi tía Naña (su hermana) lo invitó a su fiesta de cumpleaños. Tamaña sorpresa la mía cuando vi a Jaime en esa reunión, lo saludé normal y hablamos un rato hasta que se fue. Luego de eso nos seguimos viendo más seguido y hablábamos de vez en cuando, tomábamos algo juntos y la relación empezó a tener otro tono, se volvió más asidua. Otras veces nos quedábamos los fines de semana en el apartamento de mi tía y era divertido…y así poco a poco, paso a paso, con cada gesto, cada detalle Jaime Adolfo se metió en mi corazoncito hasta que encontró un buen lugar donde alojarse y parece que no quiere moverse de ahí, y a mí en realidad tampoco me interesa que lo haga. Jaime Adolfo es un gran regalo que me ha dado la vida, no sólo por el hecho de tenerlo a él, sino por haberme probado a mí misma, de enfrentar mis miedos, mis temores, mis taras y de mostrarme de nuevo que las diferencias y los errores no pueden NUNCA estar por encima del cariño, y el que lo quiera y ahora sea mi amigo tampoco significa traición a mi abuela. Cada uno de ellos tiene un papel diferente en mi vida y mis relaciones son distintas y no las puedo mezclar. Jaime Adolfo ha sido compañía. Me acompañó en el trance cuando terminé mi relación de 4 años y luego se convirtió en mi pareja de salsa casino, ahora se ha convertido en hombre de confianza, en mi compañía masculina cercana, quien me cuida, con quien me siento segura. Ahora tengo una relación con él, la estoy construyendo desde hace un año que comenzó y a pesar de que pienso que es egoísta y a veces me molesto por eso, es una persona maravillosa, me alegro de tenerlo cerca y me alegra mucho que él me tenga a mí. Me alegra que haya tenido el valor de acercarse y que nos demos la oportunidad de conocernos. Tío te quiero mucho, muchísimo Etiquetas: Familia, Hall of fame, Íntimas, Personales |
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Bienvenidos sean todos a mi casa, la que también es de ustedes. Pasen, sigan, siéntense o acomódense donde quieran, donde más les plazca. Eso sí, recuerden que ésta es la casa de una Bailarina, por lo que el espacio más grande, hermoso y agradable es el salón de baile. Ahí, es donde paso la mayor parte del tiempo, sola o acompañada, donde soy feliz. LET'S COME IN, LET'S GO DANCE all about moi
A little bit of narcissism won't hurt, and vanity isn't a sin.
Una negra disfrazada de blanca, gitana por azar, nueva economista, nostálgica, melancólica, irremediablemente terca, complicada y compleja, ambivalente, acuariana según el horóscopo, amante compulsiva del blues el jazz y el bossa, bailarina innata y bailarina de salsa casino, en exceso sensible, derretida por un chocolate y un vino tinto, cantante e imitadora por hobby y alguien que empezó hace algún tiempo a descubrir quién era en realidad.... My favorite things
Bailar, bailar salsa casino, leer, escuchar música, cantar, hacer teatro, ir a eventos culturales, hablar basura con las personas que quiero, tener momentos a solas que me permitan interiorizar, disfrutar al lado de mi familia y estar en la red, el cine, mis amigos, los hombres, el sexo, la sexualidad, el arte...el cuerpo
The Breath of Other
DEJA TU HUELLA AQUÍ The ones who are in the soul
32 grados
Writing About VisualBitácora Utópica Cuesta mucho verla sonreir... photo.music.door is a girl La Rana Berden (Blogocosa) Más allá del ecologismo...(2.0) Mi felicidad y yo The ones who are in the lounge room
Este Lote No Está en Venta FAMINEsstetica (Blogocosa) Imagen En Movimiento Leyendo la mente Loquera JAVIER AKERMAN MOMENTOS DE VIDA NO ES CUESTIÓN DE HORMONAS sex sthinks....sometimes The ones who incite the senses from far away
caminando sobre brasas ardientes
El mar más grande que hay En medio del ruido Fujazz 3.0 JULIANA FORERO - BOARDING PASS LA NAVE DE ARGOS La Verdadera Vida De Un Gerente MOST PEOPLE DIE AT HOME Museo de la confusion Patton en el país del sagrado corazón... Schatzy!!! Spirit of dreams ::: SOLEDAD Y OSCURIDAD ::: Viva la resistance Blogocosa caleña
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