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    noviembre 28, 2010   08:10

    He podido comprobar con la experiencia propia y la ajena cercana, en mí y en los otros cómo aquellas cosas que uno ha tratado sean queridas y admiradas por el(la) ex (relación, la que sea) y quiso compartir con él(ella) y que él(ella) se negó, cuando se es ex, entonces las quiere y admira y hasta desarrolla cierta adicción por ellas, porque otros le mostraron lo maravillosas que eran. Qué complejos somos los seres humanos y qué dolorosas situaciones nos proveemos #bigfail.

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    julio 28, 2010   11:18

    Es tan maravilloso ver cómo se es ignorada. El quid del asunto es que creo que la importancia frente a ese suceso va desapareciendo, solo la aviva la molestia de no saber las cosas a tiempo y como son de su propia boca. Entre más me dedico a mis cosas y a mi vida, más alejada estoy de él. Triste pero cierto, así es la vida, así somos los seres humanos.

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    abril 11, 2010   21:35

    Escribo este post con rabia, con dolor. Lo escribo entre otras cosas, porque no tengo más donde desahogarme, porque retener las palabras y las lágrimas se me están convirtiendo en un terrible cáncer y simplemente no aguanto más. Porque me aburrí de llorar bajito todas las noches, porque fingir que estoy bien cuando siento que el mundo se me desploma es de lo peor...y porque nunca jamás esperé volver a sentirme como me siento ahora. ¿Cómo se deja de querer, cuando se ha querido tanto? ¿Cuándo no se ha hecho un cierre debido y oportuno?

    Descubrí esta semana que soy un olmo que se cree peral...craso error!! Simplemente soy un olmo que no da nada. Tengo una rabia absurda, una rabia pasada, una rabia que no dependió de mí y ahora pregunto ¿por qué carajos?

    Anoche él me dijo que uno no tenía por qué repetir la historia de su familia; eso lo sé. Yo pensé que no era así porque fue una meta y un propósito que hice en mi vida hace 3 años, no repetir ni la historia familiar ni mis propios errores. Sin embargo, siempre hay cosas por ahí que uno no controla, porque luego de 27 años, uno es tan uno que simplemente es, sin pensar en cómo se debe ser.

    Tengo una meta: ser mejor persona cada día y ser feliz...serme fiel a mí misma. También dentro de mi lema "no repetir la misma historia" me dije a mí misma como un 11avo mandamiento: no elegirás a un hombre como tu padre o tu abuelo o como los esposos de tus tías; elegirás a un hombre que sepa conectarse contigo, que sea amable, cariñoso, sensible, que esté pendiente de ti, que te ame, te lo haga saber y que sobretodo te respete como eres y no te obligue a ser una con él y otra sin él. Ese ha sido casi un mantra repetido desde hace más de 3 años, tal vez no haya un hombre con todas esas características juntas, pero sí que cumpla la mayoría; de lo contrario sé que no querré involucrarme con alguien, no en un plano serio porque no me interesa y no quiero desviar mis energías en algo que realmente no deseo.

    Sin embargo, me equivoqué en mi petición...o mejor olvidé una cosa que mi tía me dijo hace muuucho tiempo: "si quieres al mejor hombre del mundo, deberás ser la mejor mujer del mundo". Obvio, el mejor hombre del mundo también querrá a su lado un buena compañera y no rehabilitar gamín (o gamina en este caso) Y yo pedí un buen hombre y me llegó, la pregunta es ¿soy yo una buena mujer? o mejor aún ¿soy yo la mujer adecuada para ese buen hombre?

    Mi amiga Marce diría que sí, anoche me lo dijo mientras me leía mis cuitas y mi teclado se empañaba de lágrimas (que entre otras debió quedar lleno de mocos, lágrimas y saliva): "eres una mujer bonita, buena e inteligente" además me dijo: "eres mi ejemplo a seguir" (y pues ahí sí está perdida la pobre porque le está apostando al caballo equivocado). Sí, en el fondo yo sé que sí soy una buena mujer, tal vez no la mejor, tal vez no un dechado de virtudes pero sí buena, de eso se encargaron mis abuelos, a quienes en toda mi vida les he oído solo una grosería, dicha 2 veces.

    Pero me equivoqué...me creí peral, me pidieron peras y no supe qué hacer. Sabía lo que tenía qué hacer pero no supe cómo hacerlo y si no sabes eso, estás perdido, porque ese es el camino, lo que debes recorrer. Me pidieron compartir y la verdad es que yo no sé qué es eso. Yo sé que soy egoísta, claro, eso es muy obvio, pero nunca pensé que mi nivel de egoísmo afectara tanto mi vida personal. Pero qué se le puede pedir a una niñita que creció con muchísimas comodidades (lo bueno de vivir en un pueblo) siendo hija única y nieta única hasta los 8 años, a la que nunca se le negó nada, la que tuvo siempre todo lo que quiso, la que declamaba poesía, estaba en la coral, participaba en las obras de teatro, era la presidenta del gobierno estudiantil, miembro del grupo de danzas, de porras, de las bastoneras, la que leía en las misas, hacía las ofrendas, las reflexiones en los evangelios y...me faltó ser reina pero eso fue porque no quise. Yo era la niña 10. La que no necesitaba estudiar para los exámenes porque muchas veces fue exonerada de ellos, el ejemplo para los padres de mis compañeras. Yo era yo y nadie más...éramos el mundo y yo...y un resto de gentecita más (el problema de vivir en un pueblo).

    Yo crecí sola, resolviendo mis intríngulis sola. Nunca busqué consejo ni apoyo de nadie, por el contrario los daba. Me resolvía mis interrogantes sola y me daba duro contra el mundo sola, no porque me creyera muy fuerte o invencible sino porque así me tocó. Total, que aprendí a no quejarme mucho, a no hablar mucho de mis problemas o dificultades, a no pedir consejo y a salir avanti siempre sola. Y así me quedé. Qué error!!!

    Si pedía una pareja, se suponía que era para eso, para vivir en pareja, pero a mí se me olvidó eso, se me olvidó la otra parte de la ecuación. Pedí y me llegó casi tal cual lo quería, pero no me di cuenta si de verdad lo merecía y no supe retenerlo. El me pedía compartir y yo no supe. No hablo de compartir los gastos, o la cama o la comida...NO. Se trataba de compartir los sueños, las ilusiones los anhelos, los miedos, las frustraciones, los proyectos, los gustos, las diferencias y yo simplemente no supe porque no sé cómo funciona eso así, y comprendí entonces, que hasta ese momento no había tenido una relación de pareja verdadera (ni siquiera en la flia) porque también descubrí que a mí no me enseñaron 1) a cultivar las relaciones y 2) a entregar y dar de mí. De ahí que sea tan ingrata y la ingratitud es una actitud que se paga caro con el tiempo en el muy, muy, muy largo plazo. Eso de estar pendiente del otro, de qué quiere y qué necesita es duro, duro si uno no sabe hacerlo...y a mí me ha costado caro.

    Y bueno, la otra característica de mi ser que me hace tan irresistible es que soy terriblemente terca y demasiado "yo me mando", y así suene a canción de baratillo "y soy rebelde" muuuy rebelde y debo reconocer que eso me ha traído algunos líos. Total, soy una completa bomba molotov, que doquiera que vaya causa estragos. He hecho daño a otros, que he querido y quiero mucho y obvio, me he hecho daño a mí misma.

    Marce me dijo anoche algo muy bello y que me hizo recordar lo que es verdaderamente importante en la vida y la verdadera esencia de mi ser: yo te entiendo, no sólo porque soy igual a ti, sino porque soy tu amiga y no te pido nada a cambio. Y es cierto, ella no me pide nada a cambio como tampoco se lo pido yo...tal vez, ese haya sido el éxito de esta relación después de casi 10 años aún a pesar de las enormes diferencias que van más allá del color de la piel. Mientras escribo este post, oí una canción que dice: "uno da de lo que recibe" y la verdad es que yo de Marce he recibido mucho más de lo que alguien puede llegar a desear, ella es casi como una bendición y ella lo sabe, tal vez por eso yo también le he dado de lo que recibido, y a pesar de que sé que hay cosas de ambas que no nos gusta, igual nos queremos porque no pedimos nada a cambio y el cariño y la amistad están por encima de eso...pero claro, eso es algo que hemos aprendido durante 10 años de relación.

    Es muy posible que si uno da de lo que recibe, explique por qué he dado tan poco desde que estoy en Bogotá, porque la gente acá en realidad, da muy poco de sí, y yo no tengo ningún incentivo en dar más allá de lo que he recibido o he visto que se recibe; total que es un círculo vicioso que va alimentándose día tras día y creciendo, supongo que esa será la lógica colectiva.

    El reto ahora es aprender a compartir, dar y recibir, sobre todo dar con y a aquellos que me dan y han dado tanto. Él lo dijo anoche: eres privilegiada, ella me dijo anoche, estás viva. Tendré que aprovechas entonces vida privilegiada para ver cómo puedo empezar a dar peras...¿sugerencias?

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    febrero 28, 2010   15:33

    Siempre tengo cosas en qué pensar, siempre tengo cosas en la cabeza y casi siempre estoy diciendo: estoy debo escribirlo en el blog...vale la pena. Pues bien, este será un post largo porque no voy a hablar de una sola cosa, sino de muchas que están ahí, atoradas necesitando salir o que quiero decir hace mucho y no he podido. Si alguien recuerda, yo escribí hace casi ya dos años, meses después de haber llegado a Bogotá esto sobre lo que para mí significaba mi blog y que por tal razón estoy segura que el blog será algo que nunca va a cerrar, al menos no se cerrará en un largo tiempo.

    Lo que viene a continuación es una mezcla de cosas, respecto de muchas situaciones que han acontecido en mi vida en los últimos meses y que han llegado a un punto de quiebre...en el que se decide seguir por la misma senda, o tomar un camino distinto. Como mi blog es mi diván, divagaré entonces aquí sobre ciertas cuestiones que rondan mi cabecita loca y dispersa.

    I

    Es difícil para mí hablar de esto, porque está relacionado con mi vida sentimental. Si ud me conoce, bien sabe entonces lo mucho que quiero al Hígado y lo muy enamorada que estoy, así que también sabe que la finalización en este momento de nuestra relación es muy dura para mí (y si lo conoce a él sabrá que para él también lo es). No voy a entrar en detalles, sólo diré que la relación ha tenido unos vaivenes que han opacado lo que tenía de bella, hermosa o excitante, han desaparecido las ilusiones para convertirse en desilusiones y lo más duro, es que debo reconocer que hay una gran parte de culpa que es mía...y me temo que el reconocimiento vino un poco tarde, que el amor a veces no es una fuerza suficiente si no lo sienten ambos o si no va en el mismo sentido (así vaya en sendas distintas). El hecho es que estoy enfretándome a una de las pérdidas más duras de mi vida, podrá sonar patético, estúpido y baboso, pero si ud nos conoce a los dos, y nos quiere, sabe por qué lo digo. Germán podrá no ser el hombre perfecto, tampoco voy a decir que se le acerca ni mucho menos, pero sí es un tipazo y al menos, en lo que a mí respecta pues es el hombre que yo quiero (y hay muchas que dicen que él también me quiere, y lo sé) ...y lo dejé ir...soy UNA HÜEVA!! Qué mujer más bestia. Y asumir ese tipo de errores es muy duro en la vida, o por lo menos a mí me cuesta.

    II

    Hace 15 días, tuve un raye tenaz con mi mamá, el asunto empezó por una bobada, que trae tras de sí, una incomensurable lista de "pendientes" que con el tiempo o se van volviendo más pesados o van cobrando "su factura" con intereses. El hecho es que fue un punto de quiebre, peleé horrible con ella, nos dijimos cosas tremendas, dolorosas, salí y me fui y en la locura pues el Hígado también llevó del bulto, qué injusticia. Fue un momento tan duro después de todo que yo estaba muy desequilibrada y me sentía mal; sin embargo, apareció el Diplococo, mi consiglieri, diciendo las cosas sensatas que siempre sabe decir, calmando mis nervios y llevándome de nuevo por el buen camino, por el de la cordura (porque yo estoy muy chiflada). La cosa había sido tan tenaz, que lo que Daniel dijo llegó como el Espíritu Santo sobre las cabezas de los apóstoles, pensé tantas cosas que son ciertas en las que yo no había reparado y logré sentirme peor, pero sirvió, sirvió para salir y reconstruir.

    III

    Yo he tenido relación permanente con Bogotá desde que era muy pequeña. Viví acá siendo muy niña (tengo pocos recuerdos) y luego venía durante las vacaciones del colegio. Pero en ninguno de los casos anteriores había comprendido la verdadera dimensión de su ser. Solo hasta ahora vengo comprender el gran monstruo que es esta ciudad. No quiero que se equivoquen, no es una crítica a la ciudad ni mucho menos, el odio o el amor hacia un sitio no puede ocultar las virtudes o defectos que él entraña.

    Y si ud querido lector, es bogotano de pura cepa y además de eso no ha salido a ninguna otra parte más que a Melgar o no ha vivido en otro lugar, no entenderá a qué es lo que yo me refiero, pero en general, todos los provincianos tenemos una idea más o menos parecida y generalizada de lo que es Bogotá.

    Nadie me puede negar que es una ciudad neurótica, hay neurosis donde quiera que vayas; es una ciudad competitiva, de avanzada, agresiva, con grandes desigualdades y donde las personas como personas valen más bien poco por lo que se respeta muy poco a la gente y con mucha dificultad se logran crear relaciones interpersonales (cuando las hay verdaderas) porque esa parte del cerebro se no se desarrolló dentro de las múltiples habilidades y se atrofió durante el crecimiento. Claro que también tiene muchas cosas buenas, es el centro...aquí está todo.

    Sin embargo, solo hasta ahora vengo a darme cuenta de que me dejé envolver muy fácilmente por la neurosis colectiva, que lo que yo era se perdió en ese marasmo desquiciado de consumo, competencia, arribismo, resentimiento, egoísmo y sobre todo soledad. Yo siempre había elegido a la soledad, era una opción, nunca había sentido la soledad como determinación y lo único que descubro cuando hablo de eso es que "aquí las cosas son así". No tengo muchos amigos (por aquello que las relaciones sociales no están dentro de las habilidades desarrolladas), conectarse con la gente no es fácil y en general estoy a niveles diferentes del común. Yo voy poco con el consumismo y el glamour y más bien soy de las cosas sencillas, así que tengo un círculo social demasiado reducido, con el que no he establecido relaciones muy profundas y que entre otras, anda demasiado ocupado, así que contar con él es difícil y a veces cuando se logra, pues como que logra los objetivos deseados.

    Y sin más ni más, perdí mi brillo, mi vitalidad, mi luminosidad y me volví una luz más, gris y opaca de esta ciudad de bellos grises y opacidades. A Bogotá se le ve bien vestirse de gris...a mí no, porque yo soy un animal de clima caliente, total, que perdí el rumbo, me marchité y me volví fría, amargada y aburrida.

    IV

    No voy a culpar al medio, claro que no, el medio no tiene la culpa, la culpa ha sido mía, pero en todo esto de la pérdida de mi yo tropical, tiene mucho que ver Twitter. Y, curiosamente de eso me di cuenta el día de hoy. Después de hacer una "limpia" exhaustiva en mis updates, me di cuenta que hubo mucho de mi tiempo perdido ahí. Leyendo las fruslerías escritas por otros y en ese sentido, escribiendo igualmente fruslerías que de no haber sido escritas, no hubiera cambiado para nada mi vida. Me metí en el rol "tuitero", quise participar de la comunidad y hacer amigos (cuando no soy así), participar de la farándula y tener reconocimiento hasta que pasé al otro extremo en el que me harté, y empecé a desesperarme de las ridiculeces que escribían, de ver el patetismo humano tan palpable en el que todos piden a gritos que los oigan, que los reconozcan, que les caigan, que se sientan atraídos por ellos, en pocas palabras, en tener las relaciones a través de twitter, que no son capaces de tener en la vida real. Y esa neurosis colectiva también empecé a asumirla, a criticar a los patéticos, a ponerme mal cuando en general todos estaban mal y a sufrir de euforia cuando todo parecía mejor para todos en twitter. Y me di cuenta, que el twitter también se había convertido para mí en el medio de hacer relaciones que no tengo en la vida real, porque simplemente acá eso es muy difícil. He escrito tantas bobadas, he sufrido de tanta diarrea verbal que me avergüenzo de mí misma y me sonrojo por mi patetismo...no soy una adolescente. Yo solo estaba expresando mi necesidad y mi soledad a través del medio...y de nuevo caí en cuenta de nuevo, que las personas en esta ciudad sufrimos mucho de soledad, pero tampoco hacemos mucho para cambiar esa situación.

    El medio es bueno, he conocido gente bonita e interesante a través de él, es genial salirse de la burbuja de la farándula bogotana para ver más allá y tener otros objetivos, no buscar llamar sacar el alter ego para ser exitoso. El twitter fue el medio de contacto con Germán, conocí a Yassef, Adriana, David y Andrés, me entero de cosas interesantes porque es un medio de comunicación interesante y con mayor rapidez que los tradicionales. Por eso, ya se hicieron modificaciones al respecto.

    V

    Pero como dicen que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, pues, ni yo ni los otros lo resistieron así que no quedó otra que cambiar. Los consejos de Daniel sirvieron y la ruptura con Germán también, los updates del twitter que mi hicieron reconstruir la historia y hasta los fwd que recibo a diaro en el e-mail me abrieron los ojos.

    Ahora hay un sólo propósito: cambiar. Cambiar por mí, porque mi vida sea más alegre, más bonita, más llevadera. Cambiar, o mejor volver a ser la que era para no volver a perderme sino para dar mi vitalidad y energía a otros (que es justo lo que al Hígado le gusta), cambiar, porque este viaje es solo uno y demasiado corto, cambiar, porque estoy demasiado bendecida para estresarme.

    Tengo una meta con mi mamá, otra con el Hígado y otra conmigo misma. Daniel siempre me ha hablado de humildad, de reconocer mis errores, de ser yo quien cede, de que la solución está en mí. Alguna vez me dijo algo que me dejó desconcertada, porque descubrí en ese entonces que había perdido mi brillo: "no disfrutas estar contigo misma" Y eso no era así mientras vivía en Cali, pero todo cambió desde que llegué a Bogotá...he sido realmente muy tonta

    Pienso en lo que Diana me ha dicho un par de veces y en lo que Germán me ha repetido hasta la saciedad en mil ocasiones (de lo que he sido conciente pero soy bien terca). Sé que tienen razón y creo que es la hora de este cambio. ¿Que qué fue lo que lo generó? La pérdida de mi billetera y con ella mis papeles y algún dinero que necesitaba, claro, no es que eso sea tan importante en mi vida como para cambiar mi vida de un momento a otro, pero fue un hecho insignificante que desencadenó en otros tantos en los que estaba perdiendo a mi mamá como mamá, a Germán y a mí misma...qué triste es tener que tocar fondo para reflexionar porque no hay otra forma de que comprendamos las cosas verdaderamente de otra forma (o al menos no es común).

    No quiero perder a ninguno de los 3 y sé que tengo un largo camino por seguir, es duro pero yo sé que tengo de dónde sacar la fuerza...mi gen guajiro no pudo quedarse solo en el pelo crespo y la nariz ancha. Pienso en esto y en esto también, pienso de nuevo en lo que soy, en lo que tengo. Vuelvo otra vez hacia atrás a encontrar y reencontrar (me) para tomar lo necesario y volver hacia adelante firme y segura. Hay mucho por lo que vale la pena hacerlo




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    enero 14, 2010   16:38


    Cada acontecimiento o circunstancia llega a nuestra vida con una lección espiritual que nos da elementos para transformar los sucesos negativos en positivos, aprender el valor de la adversidad y convertir en oportunidades luminosas los momentos de confrontación.

    Existen pequeñas grandes cosas que están a nuestro servicio y a las que debemos responder con armonía. Cuidar la casa, las personas, animales y objetos que la habitan, preparar los alimentos con tanto amor como quien realiza un ritual, son actos aparentemente simples y rutinarios pero llenos de significado. Ofrendemos en gratitud el regalo de estos dones.

    Con su fuego, Vesta nos recuerda que podemos acompañar con nuestro poder creativo, con nuestro sentido de protección y la supervivencia, los momentos más imprevistos que nos toque afrontar.

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    enero 03, 2010   07:18

    Hay un punto en la vida de cada ser humano donde hay un quiebre, donde sucede algo que hace que él abra los ojos y vea más allá de lo evidente, que su perspectiva esté más clara y nítida que nunca y todas sus dudas empiecen a disiparse como por arte de magia. Como es lógido suponer, este quiebre no es ni fácil, ni indoloro ni rápido, o tal vez sí, el momento del quiebre como tal sí porque es solo un instante, pero lo que hay antes y después del él no. Pues bien, yo estoy exactamente así, justo a un segundo del quiebre del que todo cambiará.

    No voy a decir que este año fue mejor o peor entre otras cosas porque decir eso me parece una bobada, entre otras cosas, porque yo soy una convencida de que uno tiene que vivir lo que tiene que vivir para aprender a vivir mejor, no con los demás, sino con uno mismo, así que si toca comer mierda pues se come mierda porque no hay de otra y si por esa razón usted dice que fue un año espantoso, piénselo un poco mejor, seguro que entre la mierda usted aprendió lecciones maravillosas de vida.

    Ahora, no estoy diciendo que es que se deba vivir siempre miserablemente y agradecer por ello; una cosa es tener dificultades y otra cosa ser un miserable, hay gente que aparentemente lo tendría todo para ser feliz y, sin embargo, es miserable, no se trata de lo que se tiene sino de cómo se vive. Y aquí entre nos, yo pienso que las dificultades son las que nos mantienen en el piso, las que ayudan a crecer y nos recuerdan qué y quiénes somos, por eso son buenas, por eso existen.

    Este año fue duro emocionalmente hablando. Tuve muchas contradicciones, peleas, disgustos, llantos, desazones, las más duras conmigo misma, había mucho desorden, estuve muy conflictuada (repito, conmigo)había mucho caos. A diferecia del año pasado que fue duro porque me tocó trabajar mucho, pues no hice sino eso: trabajar. Por lo que no tuve tiempo para muchas otras cosas en realidad. Pero este año fue distinto, empezó lleno de conflicto y así siguió. Hubo conflicto con las personas sí, pero es que yo estaba en conflicto conmigo misma. Trataba de pensar en las palabras que Diana me decía acerca de que uno vive las cosas que tiene que vivir y que no se termina hasta que uno no esté preparado y que hay que pedir lo que uno necesita que no es siempre lo que uno quiere. Eso me ayudó en muchas ocasiones a mantenerme en pie y hoy estoy firmemente convencida de ello.

    Tuve un trabajo que no me gustaba en nada y que nada tenía que ver con lo mío, además del enorme esfuerzo físico que me dejó 5 kilos más liviana, la convivencia entre mi mamá y yo empezó a hacerse insoportable a ritmos crecientes hasta que hubo un fuerte estallido el 24 de diciembre, acomodarme a la ciudad aún no ha sido fácil porque su dinámica y la mía son contrarias pero tendré que hallar el modo y finalmente hacer de mi relación con Germán algo armonioso ha costado esfuerzos ingentes porque somos tan distintos que rara vez tiramos para el mismo lado, y del esfuerzo empiezan a asomarse pequeños frutos.

    Y como lo cuenta el dicho "para purificar el oro, hay que pasarlo por fuego" pues luego de todo esto caos interior, mi oro ya va purificando y atrás todo lo que no lo dejaba ser. La principal pureza que asoma es mi real y genuina adultez, es la primera vez desde los 18 que me siento auténticamente adulta porque solo hasta ahora me vine a dar cuenta que no lo era. El haber sido una hija única malcriada y consentida no me permitió crecer como debía y el rezago de la niña a la que todo se le da gusto, a la que todo se le hace y por la que todos corren siguió latente hasta ahora (mal, hermano mal) y el hecho de asumir mi adultez genera otra serie de cambios en mí maravillosos.

    Por primera vez, soy capaz de tomar decisiones importantes de mi vida de manera seria, sensata y autónoma. No tengo que consultar a alguien ni contar con su aprobación (o terminar haciendo lo que otros sugieren) y eso, ha sido gracias a la soledad de la que siempre hablo (y que todos odian y que me critican y que ha sido dura a veces) porque el estar sola en las cosas importantes de mi vida, me ha obligado a encargarme de mí misma y a tomar las riendas de mi propio destino...y me he dado cuenta que no es tan difícil como pensaba y se siente rico. El tomar esas decisiones también ha implicado tomar riesgos que antes no era capaz de tomar, ha hecho que me lance en pos de cosas que quiero que no están 100% seguras...empiezo a pensar como una adulta y tal vez, eso ayude a mejorar mi relación con la ciudad.

    Decidí ir tras la maestría, aunque aún no sé muy bien de dónde saldrá el dinero para ello. Creo que ya estoy lista para irme de la casa y tomar mi propio y verdadero rumbo. Estoy planeando
    a corto y mediano plazo con el Hígado sin saber muy bien cómo o de dónde. Empiezo a preocuparme menos por el dinero (no porque sea tacaña sino porque no tengo mucho) que es escaso porque tengo fé de que saldrá de algún lado. He dejado de vivir de añoranzas y botado cuanta cosa tengo guardada por "bonita" que hace estorbo y guarda polvo.

    Espero que este año empiecen a consolidarse cosas, no que se me den, pero sí al menos que me indiquen que voy por un camino y que algún día se cristalizarán.

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    junio 04, 2009   17:26

    Nota: Lo aquí escrito es enteramente personal, producto de una reflexión del alba durante mi viaje a Mosquera.

    Llevo algo más de una semana sin mi MP3. La razón, mis audífonos caducaron. Desde el año pasado, cuando mis viejos Aiwa dejaron de funcionar, hasta la fecha he tenido al menos 3 pares de audífonos. Mis pequeños Aiwa me acompañaron durante toda mi carrera universitaria y un poco más con un sonido –debo decir- único; aunque eran pequeñitos y cabían perfectamente en mi oído su sonido era potente y claro. Luego, han venido una serie de audífonos desafortunados que he ido botando; algunos hasta trataron de ser arreglados por uno de los operarios eléctricos de la empresa donde trabajé, pero el trabajo quedó mal realizado, así que su destino fue la caneca de la basura. Éstos últimos los compró mi mamá hace un año más o menos (no lo recuerdo bien) y a los chicos del colegio donde trabajo les gustaban bastante, aunque desde hace algún tiempo solo venía funcionando un lado: el izquierdo.

    Así sin audífonos, he tenido que someterme a toda clase de sonidos, desde los más bonitos y agradables mañaneros –muy mañaneros-, hasta Radio 1, música cristiana etc. Sin embargo, la mañana del martes rumbo a Mosquera, fue la que me llevó a escribir esto, porque me di cuenta que en realidad ni siquiera estaba tan pendiente de la música o de lo que sucedía alrededor, estaba absorta en mí, viendo por la ventana, pero con la imaginación más allá de la galaxia más lejana. El día anterior habíamos tenido un accidente y yo ni siquiera me había dado cuenta por andar pensando en…no sé, lo que hubiese sido.

    No es la primera vez que me pasa, pero así como a algunas personas les viene bien pensar en el baño, a otras con un cigarro y un tinto en la boca o después de haber hecho una toma de yagé o fumado un “bareto” a mí me viene de maravilla pensar mientras camino o voy montada en un bus y sin mis audífonos. No supe en qué momento de la vida, la música portátil se convirtió en una necesidad para mí; es más, ahora que me dedico a pensar en ello, nunca lo ha sido realmente, se ha convertido en un sofisma de distracción.

    Yo soy bailarina por naturaleza y muy sensible a los sonidos. La música existe en mi vida desde antes de nacer y he crecido en un mundo musical y reacciono con mucha celeridad frente a los sonidos que me agradan y desagradan, la música es parte importante y fundamental de mi vida. De hecho, cuando era adolescente y estaba en el colegio, dormía con música toda la noche. Y aunque como es lógico suponer, la música altera mis estados de ánimo y los moldea algunas veces para bien y otras no tanto, ese martes en la mañana me di cuenta que también me distrae –lo que no significa que sea malo-

    Esta semana sin audífonos ha sido maravillosa, he vuelto a pensar en mí y conmigo, mi imaginación ha vuelto a renacer y mi mente ha vuelto a excitarse, tengo la oportunidad de estar conmigo de nuevo y recordé por qué es que me gusta caminar, sola, ligera y sin ruido, al menos uno claro que me acompañe durante mi trayectoria. Las mayores decisiones de mi vida, las más fundamentales, las más importantes, las que me han estado a punto de volverme loca, las que no me dejaban dormir, las que se repetían una y otra vez en mi cabeza, las que necesitaban cabeza fría; las tomé o caminando o montada en un bus sin mis audífonos porque había tenido la oportunidad de pensar –o cavilar que creo que es mejor. Precisamente por eso es que me gustan las noches –que justo ahora me son esquivas porque debo dormirme muy temprano-, porque en las noches mientras todos duermen, la calma y el silencio despuntan y las sensaciones, percepciones y miradas de las cosas que uno ve en el día son otras pero además, se siente, percibe y miran otras que pasan por alto en el día. Las noches, también son mis fieles cómplices en el arte de pensar, bien sea para pensar por pensar, para escribir, para leer, para organizar una idea, para soñar, para encontrarme. Ahora tiene más sentido lo que mi abuela y Placido Domingo dicen: “las discotecas no se hicieron para hablar”.

    Siempre estoy escuchando música, mientras hago oficio, mientras leo, mientras trabajo en el PC, cuando cocino, camino a algún lado, inclusive cuando duermo, la música ilumina mi vida, le da brillo y fuerza. Sin embargo, cuando no la tengo mi cuerpo experimenta una increíble sensación de paz, sosiego, de tranquilidad y de un placer infinito. Sola, en el apartamento puedo hacer este ejercicio cuantas veces quiera. No TV, no equipo, no PC, no teléfono, no grabadora, no MP3. Sólo el ambiente y yo. Y además de poder pensar, escucho una cantidad enorme de sonidos increíbles que había pasado por alto, hasta puedo oír a mis vecinos del edificio de enfrente. Y también miro cosas, no sólo las veo, cosas que a lo mejor han estado ahí y que jamás había reparado en ellas.

    Ese martes en la mañana pensé, que tenemos miles de cosas alrededor muy útiles: la TV, internet, los dispositivos de música portátil, celulares, palms, computadores, radio, prensa, revistas etc, pero también pensé esa misma mañana que definitivamente detesto la contaminación auditiva y ahora encontré una razón más, o tal vez la verdadera razón. Una amiga mía dice que el problema no es la herramienta, sino el uso que se le da y lo respaldo, creo que nos hemos imbuido tanto en éstos, más allá de la utilidad que nos pueda generar, que se han convertido en distractores. Prendo la TV para no sentirme solo(a), lo mismo pasa con la radio, la grabadora o el computador, porque no soy capaz de estar un rato a solas conmigo mismo(a)m, porque le temo a la soledad o porque quiero evadirme de algo y soy un inepto(a) para pensar en otras cosas que no sean las populares o comunes; porque no me atrevo a coger un libro o revista -que no sea de superación o farándula por favor- y ver otras cosas que existen más allá de los medios, simplemente porque es aburrido, porque no tiene nada de interesante en parar por un momento a mirar eso que no he mirado tal vez en años o a escuchar lo que tal vez nunca he escuchado.

    Cuando leo escucho chill, jazz o clásica y sin embargo, aún cuando las melodías no tiene letra, es imposible no desconcentrarme de mi lectura y dejarme imbuir por la música, oír a Debussy, Tchaikovsky, Chick Corea y demás es para mí todo un deleite sensorial. El no tenerlos, significa para mí desconectarme de este mundo para pasar a otros y pensar en otros.

    Cuando fui a la Laguna de Guatavita en abril rodeada de todo ese verde, sin el sonido producido por la ciudad estaba sobrecogida al cerrar los ojos y no oír nada más allá de la inmensidad. Es un silencio realmente imponente y uno se siente una micronésima parte del universo. Tener eso es tener la posibilidad no solo de encontrarse a uno mismo sino de descubrir otras cosas, de despertar la sensibilidad, de abrirse al infinito y de ser conscientes de la plenitud y la totalidad de las cosas.

    Justo ahora, que escribo esto, recuerdo un post anterior que escribí hace mucho tiempo sobre el silencio. La verdad a mí el silencio no me molesta, por el contrario me agrada enormemente cuando es el perteneciente a la última categoría. Frente al silencio solo estoy yo conmigo misma sin posibilidad de escapatoria, tal vez una sola: el sonido.

    Cualquier cosa que sea ruido, cualquiera que sea con tal de que nos saque de ese insoportable silencio que nos aburre, cualquier cosa que nos distraiga, que sea entretenida o “interesante”.

    Ahora sé por qué la gente acude tanto a las discotecas, bares y paseos; y menos a teatros, museos y caminatas. Los primeros nos llenan de endorfinas que nos suben el ánimo haciéndonos olvidar casi de cualquier preocupación produciendo en nosotros excitación; los segundos por el contrario nos obligan a pensar más en la vida, la realidad y nosotros mismos y eso es justo lo que no nos gusta, lo que no queremos, lo que no sabemos hacer.

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    abril 29, 2009   18:00



    Stop!! Eso es justo lo que quiero, justo lo que pido, justo lo que me pide. Tal como en la foto, mientras la vida gira y pasa muy a prisa, yo solo quiero bajarme de ese bus e ir a mi propio ritmo, que es, generalmente mucho más lento que el de los demás. Quiero tener esa pañoleta roja en mi boca en medio de todo ese negro para saber que yo no soy igual a los demás, que no me parezco a los demás ni soy como ellos.

    Alguna vez, cuando era pequeña las palabras "pueblerino" "montañero" y hasta "campesino" sonaban despectivas. Hoy comprendo que ellas no son despectivas en sí, sino que ese es más bien el "tono" que el ser humano a querido darle. ¿Por qué despectivo me pregunto yo? Porque el ser humano es tan estúpido, miope e ignorante, que todo lo que no esté de moda ni vaya con lo que la parada mundial estipule es "fo" y por supuesto hay que hacerle el "chay".

    Me he encontrado con muchos citadinos en esta ciudad de locos llamada Bogotá diciendo "pero es un pueblo...qué aburridor" "yo jamás podría vivir en un pueblo" "uy Pitalito, eso dónde queda" "me muero si no vivo en una ciudad" y a todas estas frases les sigue siempre una cara de fo (por no decir de culo, ya que mi mamá me ha vetado por usar tal expresión)

    Pueblerino es el que vive o es de un pueblo. Montañero el que ha nacido o vivido o vive en la montaña, así que si ha eso vamos el porcentaje de montañeros en Colombia es bastante alto; salvo los llaneros (oriundos de los llanos) y los costeños (oriundos de la Costa) el resto es montañero. El campesino es la persona que viene del campo, que ha nacido y crecido en él. Y desde mi punto de vista ninguno de estos tres adjetivos merece tono de burla.

    Yo soy pueblerina a secas. No soy montañera porque nací en medio de un valle (que no es el del Cauca) pero sí pueblerina. Y me he dado cuenta de ello y lo confirmo con creces cada día que paso en esta ciudad de locos llamada Bogotá, la ÚNICA CIUDAD de Colombia ufff!! Marika!!.

    Soy pueblerina no porque hable cantado, sea "lenta" (en el argot popular del citadino), me descresten las escaleras eléctricas, viva afiebrada por montar en Transmilenio o me parezca "muy loca" la gente que se viste "raro". No, soy pueblerina porque me gusta la vida tranquila, porque no me gusta coger bus (no estoy acostumbrada) y me gusta caminar porque sé de distancias cortas, me gusta conocer el nombre de mis vecinos y saludarlos cuando salgo de casa y llamarlos por su nombre, tener la posibilidad de pedirles un favor y hacerles uno con gusto si me lo pieden. Me gustan los espacios abiertos, gran cantidad de verde, aire puro, caminar sin temor de que un carro me atropelle, disfrutar de MI tiempo para MÍ como yo quiera, eso incluye amigos, familia, pareja, etc, tener el tiempo suficiente para levantarme de la cama con tranquilidad, disfrutar el amanecer, disfrutar el desayuno (poder desayunar), disfrutar del amanecer, tener la posibilidad de cuadrar citas con mis amigos para vernos y no decirles "hoy no puedo, estoy llena de cosas dejémos para otro día".

    Soy pueblerina porque me gusta la vida calmada, porque no me gustan los trancones y el enorme tiempo que se pierde en ellos y los largos tramos de recorrido porque ese tiempo puedo usarlo para cosas más bellas, soy pueblerina porque no me gustan los altos edificios atiborrados de gente que no se conoce entre sí y nunca se saluda, soy una pueblerina porque detesto vivir en el temor y la paranoia de que cualquier persona que se me acerque me va a hacer daño y luego tenga que vivir con el cargo de conciencia de haber podido ayudar a alguien bueno "de verdad". Soy pueblerina porque DETESTO con todas las fuerzas de mi ser el consumismo desmedido y desenfrenado, las conversaciones banales acerca de la ropa, las marcas, los sitios in, la comida in, los estrenos y todo lo in que no deja de ser más que un "in pasajero" como todo lo superficial y carente de fondo y DETESTO ver cómo a la gente se le va la vida en ello y cómo catalogan de fracaso no haber podido disfrutar de ese momento de "luz" porque era muy importante para sus vidas y ya nada volverá a ser igual.

    Yo no sé de esas cosas, todo eso es ajeno para mí e incluso me parece hasta bonito a veces. Yo no puedo negarlo, es bonito y deslumbra. La buena comida, el buen vino (que tanto me gusta), ir a ver una buena película cuando se estrena, tal vez ir al concierto de algún artista que me guste mucho o ir a una exposición de arte. Pero NADA de eso es importante para mí. Yo crecí sin oir emisora; la música que oí de niña era la que escuchaban mis abuelos, de ahí que me guste tanto el jazz, como la salsa, tanto el bolero como la clásica. Yo me devoraba la biblioteca familiar a mis 8 años, mientras la mayoría (en las ciudades) oía emisora, iba a cine y de pronto hasta a conciertos.

    Yo aprendí a disfrutar la vida de otra forma, a ver la belleza justo ahí en donde no estaba, o al menos no tan visible. Yo aprendí a gozar y a erizarme con Chopin, Beethoven y Tchaikovsky, a moverme al son de la Fania All Stars y a enamorarme con Los Panchos o Armando Manzanero. Yo aprendí que la imaginación es lo mejor que puede tener un niño leyendo los cuentos que había en la biblioteca de mi casa y las enciclopedias. Aprendí más de literatura, geografía e historia en ellos que en el cole, leí la Ilíada y la Odisea a los 10 y aún lo hago con el mismo entusiasmo que la primera vez. Crecí oyendo las discusiones que se daban en casa entre mi papá, mi tío y mi abuelo sobre las "cosas importantes del país". La música y la literatura fueron mis dos grandes compañeras durante mi niñez y adolescencia, pero de forma diferente. Yo no supe de conciertos, menos de estrenos de películas, nunca oí emisora (y aún no la escucho) no supe lo que estaba de moda, no fui a centros comerciales y menos visité sitios "in".

    Me sentía extraterrestre en ese entonces porque ninguna de mis compañeras compartía mis gustos. Me siento extraterrestre justo ahora, cuando la gente de la que me rodeo tampoco. Para mí son importantes otras cosas y mi fuero interno sigue siendo pueblerina.

    ¿Dónde está lo que sí es realmente importante? El amor, la familia, la lealtad, la fidelidad, el respeto, vivir la vida.

    A mí la vida no se me va en vida sibarita (aunque quisiera tener mucha ropa y bonita y tener la capacidad de comprar la que yo quisiera), y farandulera. A mí la vida se me va en aquello que para mí alimenta el espíritu. Un libro, una bella pieza musical, una película entrañable, una bella obra de pintura y ni hablar de un montaje de teatro o de danza. Pero nada de eso tiene que ver con lo que esté de moda, o porque es el "fulano de tal".

    Quiero hacer un alto, necesito hacer una parada porque en este mundo tan convulso y consumista estoy perdiéndome de a poquitos. Debo hacer el balance y el equilibrio perfecto entre mi "alma pueblerina" y mi mundo citadino (marikis). Recuerdo que Santiago, al final me decía que había cambiado, que me había vuelto muy snob y farandulera. Yo me reía de eso, porque si de algo estoy completamente segura es que de eso no hay nada en mí.

    No hay nada de malo en ser pueblerino, me da risa del sentido despectivo que usa el citadino y me apena la verguenza que le da al pueblerino reconocerlo. No voy a decir mentiras, no voy a salir corriendo a vivir a Pitalito, porque además Pitalito no me gusta y me aburro mucho luego de una semana. Tampoco voy a negar que Bogotá me gusta, tiene de todo y hay una amplia variedad de cosas, uno elige con qué se queda y con qué no, pero sí sé que no mi ciudad, al menos no en la que quiero vivir mi vejez. Definitivamente quiero algo tranquilo, quiero tiempo para mí y para lo que amo.

    Yo amo leer un buen libro (uno que me llegue), recibir sorpresas, bailar, ver las puestas de sol, mirar el cielo estrellado de Pitalito, tener un buen compañero de risas y reír hasta que me desmaye, hacer una siesta arrunchadita, caminar en la arena o en el pasto descalza, sentir el olor de mi mamá y de mi abuela en mi nariz, hablar con mi abuelo y ver su inocencia en cada una de sus palabras, disfrutar de mis primitas, amar a la Rukus tanto como pueda, sentir el olor a humedad en el ambiente, caminar con la brisa en la cara, escribir, dar sorpresas, compartir con los amigos y un largo, largo, largo etcétera de cosas que me hacen vibrar de sólo recordarlas, y que no puedo perder(las) que me hacen realmente vibrar y que me llenan más que una buena y apetitosa comida en el mejor y más caro restaurante de la ciudad.

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    febrero 17, 2009   12:01

    Acabo de cumplir 26, repito nuevamente que no sé si tantos o más bien pocos, depende de la lupa con la que se mire. Santiago me diría que lo mirara con la mía y no usara raseros ajenos, para mi mamá obviamente son demasiado pocos, como si acabara de cumplir mis 15, para mis primitas de menos de 10 años serán un montón y "qué vieja que estoy", para el mundo, este mundo que me tocó vivir y toda su gente (alguna de ella bastante detestable) es la edad que es y hora de ponerse seria porque ya se es adulto, profesional y se tienen miles de obligaciones (laborales, sociales, culturales, todas menos las propias).

    Debo confesar que la antesala de los 26 no fue nada agradable y no por aquello de que a una mujer le pesa su edad y que "luego de los 25 ya se empieza a envejecer"o "ya se le acabaron sus abriles" y toda esas frases absurditas, ridículas y faltas de seso que se les ocurrieron a nuestros antepasados y nosotros seguimos repitiendo como descerebrados. No, el golpe vino por otro lado y se debió al hecho de que fue mi primer cumpleaños fuera de Cali; la historia de los cumpleaños había sido partida nuevamente (la primera fue hace nueve años, cuando dejando Pitalito, llegué a Cali). Marce había empezado el duelo con una frase devastadora que me dejó en facebook y eso era lo que más me dolía. Sin embargo, traté de tener toda la actitud y positivismo posibles pero no lo logré, se acercaba mi cumpleaños y no estaban ahí personas que para mí son muy importantes y además irremplazables, pero eso no era del todo cierto, o al menos no era todo el problema, porque a diferencia de hace nueve años, esta vez no estaba sola. ¿Qué era entonces? Pues ya lo descubrí, y desafortunadamente no de la mejor manera, al menos no para el Hígado; pero eso será una disertación para otro momento, no es tema que aquí ataña.

    El domingo (día de mi cumple) sucedieron muchas cosas -o mejor, no sucedieron, al menos no como yo hubiera querido-, dos de ellas bastante desagradables que podrían haber hecho de mi cumpleaños un día infeliz, pero no, yo decidí que así no sería y en lugar de echarme a la pena, me eché a pensar. Y eso es precisamente lo que he hecho desde ese día, pensar, pensar en la vida que tengo, en el momento que me tocó, en las decisiones que he tomado que me han traído hasta aquí y de las que no me puedo lamentar -aunque no lo he hecho.

    Los días posteriores a mi cumpleaños fueron de verdad catárticos y la única conclusión que saqué de todo lo que me sucedió es que, gracias a Dios los tengo a ellos y además sé que están ahí, que no se irán a menos que la muerte los arrebate. Concluí que gracias a Dios no estoy sola, poco acompañada pero bien acompañada, que la vida me ha dado seres maravillosos que simplemente me recuerdan quién soy, como diría Alejo Sanz "todo lo que fui es todo lo que soy".

    Diana me dijo algo que me sirvió muchísimo: "si regresar al pasado te sirve, pues hazlo" Y efectivamente en el pasado encontré las respuestas, me encontré a mí misma porque eso fue lo que efectivamente concluí; que esta perdida, mucho más que Alicia en el País de las Maravillas, ella al menos sabía que perseguía al conejo blanco. Las palabras de Santi y la Pequeña Duquesa sirvieron mucho, el regalo de Marce reafirmó lo que ya está reafirmado de sobra y la hecatombe que precedió mi cumpleaños simplemente explotó dejando al descubierto todas las respuestas a aquello que se me había salido de control. Ahora sólo hay una cosa que necesita respuesta, pero por esa debo esperar un tiempo más.

    Yo no creo en las casualidades. Cumplo el día 8 del mes y, descubrí que este año cumplí 26 lo que sumados dan 8, ¿será casualidad que el primer cumpleaños fuera de Pitalito hayan sido los 17 que también suman 8? Los conocedores de la numerología dicen que el 8 es el mejor número, el de los exitosos, los afortunados, los de la estrella. Yo no tengo idea de qué número soy -eso sí, 8 no- y la verdad no creo mucho en eso, pero tampoco creo en esa coincidencia, o a lo mejor estoy hilando muy fino y este es un hecho inocuo, pero repito, no creo en el albur. Ya veré yo qué me dice la vida cuando cumpla los 35.

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    noviembre 09, 2008   17:47

    Ahora comprendo por qué desde pequeña mi padre siempre me ha dicho "Lorraine, Lorraine"

    La pequeña duquesa me dijo en estos días: "Mi tío me dijo que tu nombre se debía a una canción de Toto llamada Lorena" Yo no me lo podía creer, siempre creí en el mito hospitalario en el que mi abuela paterna y mi mamá escogieron el nombre que sería para su primer nieta e hija en las frías e incómodas sillas del "hospital viejo", pero ¡oh sorpresa! uno de los grupos favoritos de mi padre, le haría decidirse por este tan bello nombre que llevo ahora, que junto con el segundo, es para mí una combinación hermosa, sonora y además única.

    "Comprendo ahora que hay mucho más de lo que imaginé que me unen a mí padre, tan lejano y cercano al tiempo, tan vulnerable y mostruo a la vez"

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    octubre 27, 2008   16:49

    Aún no logro entender, no sé qué es lo que él quiere de mí o qué es lo que él quiere. No logro entenderle, es tan difícil a veces, me confunde, me pierde, me enloquece con sus palabras y su estricta definición o uso que no sé cuando algo es y cuándo es lo que él dice que es.

    Y me desespero, me desespero mucho al no poderle entender, me desespero cuando él me habla en este lenguaje ininteligible, abstruso, complejo para mí, demasiado complejo. Y también me canso, mi esfuerzo mental es enorme y a veces simplemente no puedo y decido recular.

    Ahora mi esfuerzo se va en descubrirme, en saber quién soy o mejor, en mostrarle quien soy EN REALIDAD, pero...¿qué quiere él decir con eso? Conoce mis pensamientos y algunos de mis deseos y sin embargo para él no basta, no es suficiente, no, no es que no sea suficiente, es que NO ES. ¿Qué es lo que quieres? ¿Habrá acaso alguna forma más fácil de descubrirlo?

    Alex: leí esa especie de ensaladilla rusa autobiográfica que, en efecto, no desvela uno solo de sus secretos
    Sephira Loona: jaja ensaladilla rusa...por supuesto..porque no hay secreto alguno
    Alex: bueno, es una forma como otro cualquiera de definir ese curioso género literario
    Alex: CLARO QUE HAY SECRETOS...pero te los callas
    Sephira Loona: eso no es un género literario
    Alex: claro que lo es
    Sephira Loona: eso es simplemente un ejercicio de autoexploración
    Alex: es un género autoexploratorio que no dice nada de nada
    Sephira Loona: es posible que para tí no, depende de lo que busques
    Alex: es algo parecido a la disección de un coleóptero
    Alex: busco la verdad, siempre busco la verdad
    Alex: sólo aspiro a la verdad
    Alex: muero por la verdad
    Alex: rabio por ella
    Sephira Loona: depende de qué verdad busques...la que es o la que quieres ver
    Alex: la que tú eres
    Sephira Loona: pues eso que escribí soy yo
    Alex: es el cascarón que te envuelve, pero no eres tú
    Sephira Loona: entonces estoy perdida
    Alex: dentro de ti hay un algo extraordinario, singular, único, irrepetible...
    Sephira Loona: wow...pues mira, si la cosa es así, creo que te va tocar descubrirlo a tí porque yo no supe
    Alex: ese algo hoy indefinido, difuso, profuso y confuso, que un día se pondrá a arder sin que nadie pueda apagar, esa brasa incandescente, de esa quiero saber yo
    Sephira Loona: estás muy poético definitivamente
    Alex: ¿poético? no, no estoy poético, pero se me está viniendo a la cabeza un poema que tengo la impresión escribieron para ti
    Alex: "Nadie comprendía el perfume/de la oscura magnolia de tu vientre./Nadie sabía que martirizabas/un colibrí de amor entre los dientes./"Mis caballitos persas se dormían/en la plaza con luna de tu frente,/mientras que yo enlazaba cuatro noches/tu cintura, enemiga de la nieve./Entre yeso y jazmines, tu mirada/era un pálido ramo de simientes./Yo busqué, para darte, por mi pecho/las letras de marfil que dicen siempre,/siempre, siempre: jardín de mi agonía,/tu cuerpo fugitivo para siempre,/la sangre de tus venas en mi boca,/tu boca ya sin luz para mi nuerte./muerte
    Alex: escríbame algo cuando disponga de un tiempecito, que le sea leve
    Alex: adios
    Alex: un abrazo
    Alex: adios
    Alex: un beso
    Alex: adios
    Sephira Loona: levee???
    Alex: ligero, tranquilo, sereno, liviano, dulce,
    Sephira Loona: leve como qué?? o acerca de qué??
    Alex: leve como las alas de los ángeles
    Alex: leve como la brisa del viento
    Alex: leve como la caricia de un niño
    Alex: leve como el arrullo del agua
    Alex: leve como la misma levedad
    Alex: leve como su sueño dormido
    Sephira Loona: ES ESO POSIBLE?
    Alex: qué sé yo, leve y punto
    Alex: claro que sí precisamente el ser es el perfecto antónimo de leve
    Sephira Loona: quiere que le escriba algo a ud??
    Sephira Loona: quiere que escriba algo sobre lo que me dio por escribir??
    Alex: SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
    Sephira Loona: o quiere que escriba sobre algo en especial??
    Alex: quiero que escriba sobre usted si es que quiere usted escribir sobre sí misma y las cosas que le acontecen por los adentros
    Sephira Loona: pero sobre eso no es posible levedad alguna
    Alex: en las entrañas se ocultan los secretos no en los inicios, pero ha eso tienden las fibras del alma...

    ¿Qué soy yo entonces? ¿Cuál es mi verdad?

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    wilkommen
    Bienvenidos sean todos a mi casa, la que también es de ustedes. Pasen, sigan, siéntense o acomódense donde quieran, donde más les plazca. Eso sí, recuerden que ésta es la casa de una Bailarina, por lo que el espacio más grande, hermoso y agradable es el salón de baile. Ahí, es donde paso la mayor parte del tiempo, sola o acompañada, donde soy feliz.
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    Una negra disfrazada de blanca, gitana por azar, nueva economista, nostálgica, melancólica, irremediablemente terca, complicada y compleja, ambivalente, acuariana según el horóscopo, amante compulsiva del blues el jazz y el bossa, bailarina innata y bailarina de salsa casino, en exceso sensible, derretida por un chocolate y un vino tinto, cantante e imitadora por hobby y alguien que empezó hace algún tiempo a descubrir quién era en realidad....

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